La Opinión de Murcia
Para lo que van a leer seguidamente recomiendo que se despojen de todos sus prejuicios. Especialmente de los rugbísticos. Ya saben, esos lugares comunes en los que nos movemos habitualmente… los franceses no saben defender, el rugby irlandés es hijo del sudafricano, nadie defiende como Leinster, Bielle-Biarrey es el mejor jugador del mundo… Empecemos por lo mollar. ¿Se puede frenar un tsunami? Quizás surfearlo. ¿Cómo se atrapa a un fantasma? Probablemente esperando a encontrártelo. De lo ocurrido ayer en San Mamés hay un gran culpable. Para sorpresa de pocos es irlandés y para sorpresa de muchos no es Leo Cullen, el técnico que encadena, con mucho mérito, cinco finales perdidas con los dublineses. La idiotez esa de que las finales se ganan la dejamos para el fútbol. A las finales hay que llegar y si no que se lo pregunten a Stade Toulousain este año. Regresemos a lo importante. El tipo en cuestión se llama Noel McNamara y es un antiguo profesor de matemáticas que nunca jugó al rugby y del que un día se enamoró Yannick Bru cuando le conoció en Durban, mientras trabajaba-asimilaba el juego sudafricano.
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