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“Llevo ocho años viviendo en una camper y he llegado a mantener este estilo de vida con solo 600 euros al mes: 200 euros para gasolina, 200 para alimentación y el resto para imprevistos” | Collector
“Llevo ocho años viviendo en una camper y he llegado a mantener este estilo de vida con solo 600 euros al mes: 200 euros para gasolina, 200 para alimentación y el resto para imprevistos”
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“Llevo ocho años viviendo en una camper y he llegado a mantener este estilo de vida con solo 600 euros al mes: 200 euros para gasolina, 200 para alimentación y el resto para imprevistos”

Hace ocho años, Iñigo Mendía decidió cambiar radicalmente de vida. El principal motivo no fue la necesidad, sino algo más profundo: el miedo a arrepentirse en un futuro por no haberlo intentado. Así fue como se lanzó a vivir y viajar en una furgoneta, una aventura que, lejos de ser un plan a corto plazo, se ha convertido en su modo de vida permanente y sostenible. “Sobre todo, por miedo a no poder hacerlo en un futuro. Pensé que igual el día de mañana me ponía enfermo o tenía que cuidar de mi familia y no podría”, explica Mendía sobre el momento en que tomó la decisión. Para hacer su sueño realidad, Mendía sabía que necesitaba ser autosuficiente. Aunque había trabajado en tiendas de telefonía, entendió que el camino era el emprendimiento digital. Inspirado por libros como “La semana laboral de 4 horas” de Tim Ferriss, se lanzó a probar diferentes proyectos online en 2018 mientras recorría Europa. “En el momento que yo quería vivir viajando, dije, pues vamos a probar a emprender”, recuerda. Tras varios intentos fallidos, que él considera “aprendizajes”, dos de sus proyectos comenzaron a dar frutos: su podcast ‘Viajando Simple’ y la publicación de su libro ‘Cómo vivir y viajar en furgoneta’, que llegó a vender 300 ejemplares en un solo mes. Estas dos iniciativas le permitieron, dos años después de empezar, alcanzar la sostenibilidad económica que necesitaba para continuar con su vida nómada. La filosofía de Mendía se apoya en una idea que le transmitió una conocida que trabajaba con personas en la última etapa de su vida: “Nos arrepentimos de las cosas que no hemos hecho”. Esta reflexión le marcó profundamente y se convirtió en el motor para no posponer su sueño. “Es raro que alguien en su última etapa de la vida se arrepienta de algo que haya hecho. Normalmente, te arrepientes de qué pena que no hice esto”, afirma. Durante sus dos primeros años en la carretera, Mendía contabilizó meticulosamente sus gastos para alargar sus ahorros al máximo. Su presupuesto mensual era de 600 euros al mes, que distribuía en “200 euros de gasolina, 200 euros de comida y el resto para cosas varias”. Hoy, con sus negocios consolidados, su gasto es mayor, pero destaca la libertad que le otorga un estilo de vida con costes fijos mínimos. “Una cosa que me encanta es el no tener facturas mensuales”, señala. Aparte del impuesto de circulación y el seguro del vehículo, su único gasto fijo recurrente son los 10 euros al mes que paga por una conexión a internet ilimitada. Sin embargo, esta libertad también conlleva sacrificios, como tener que ir a lavanderías para hacer la colada, buscar puntos para recargar agua o estar lejos de la familia y perderse rutinas sociales. Pese a las incomodidades, las experiencias vividas compensan con creces. Mendía recuerda con especial cariño amaneceres únicos, como el día que despertó en Barcelona rodeado de globos aerostáticos preparándose para despegar. O la increíble sensación de estar en una playa de Noruega con “agua cristalina, arena blanca, montañas espectaculares y a la noche, auroras boreales”. La casa de Iñigo ha evolucionado con él. Empezó con una Volkswagen T4 pequeña, con la que viajó cuatro años, y después se pasó a un Nissan Cabstar carrozado de 3.500 kg. Ahora, se encuentra inmerso en el diseño de su tercer vehículo, un camión aún más grande que refleja un cambio en su estilo de vida, pasando de un minimalismo estricto a tener más espacio para sus aficiones. Este nuevo camión contará con un garaje para llevar una moto de monte, un sueño de adolescencia, además de espacio para sus equipos de kitesurf y windfoil, e incluso para una videoconsola. “Ahora quiero más juguetes”, admite. Su plan ya no es moverse cada dos días, sino pasar temporadas más largas, de hasta un mes, en un mismo lugar, explorando el entorno con más calma. Para quienes sientan curiosidad por este estilo de vida, Mendía tiene un consejo claro: “alquilar una furgoneta antes de comprar”. Recomienda probar diferentes modelos para entender qué se adapta mejor a las necesidades de cada uno. Es consciente de que su sueño puede ser la “pesadilla de muchos”, pero insiste en la importancia de ser valiente y perseguir la vida que uno desea, recordando siempre una verdad universal: “nos vamos a morir”.

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