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En un momento tan delicado como es la comunicación de un despido, los nervios y la incertidumbre pueden llevar a cometer errores que, según el experto en derecho laboral Juanma Lorente, "te pueden dejar sin indemnización por una tontería". Lorente ha detallado las tres acciones que un trabajador debe evitar a toda costa para garantizar que sus derechos sean respetados y no perder la compensación económica que le corresponde. El primer y más grave error es la inacción. Recibir la carta de despido y posponer la búsqueda de asesoramiento es una equivocación fatal. Lorente es tajante al respecto: "día que no haces nada, día que pierdes". El motivo es que existe un plazo legal de 20 días hábiles para presentar una demanda si no se está de acuerdo con las condiciones del cese. Dejarlo para el último momento complica la defensa, pero que se pase el plazo es "irremediable". Por ello, el experto subraya la importancia de tener ese plazo siempre en mente para actuar con la mayor celeridad posible. "Cuanto más tiempo tengas para organizarte, para que el abogado tenga la información y para hacerlo todo bien, muchísimo mejor", señala. La planificación y la anticipación son, por tanto, las primeras herramientas para defender los derechos del trabajador. La segunda equivocación común es intentar gestionar el proceso uno mismo para ahorrar costes. Lorente advierte del riesgo de pensar: "bueno, me despiden, voy a hacer yo la papeleta de conciliación y ya buscaré un abogado". Califica esta decisión como un "error", ya que la correcta elaboración de este documento es fundamental. "Lo ideal es que tanto la papeleta de conciliación como la demanda lo haga un abogado", afirma con rotundidad. Una papeleta bien redactada por un profesional puede, de hecho, resolver el conflicto sin necesidad de llegar a juicio. "Cuanto mejor esté hecha, más posibilidades hay de que se solucione solo con la papeleta de conciliación", explica Lorente. La intervención de un letrado desde el inicio del proceso aporta una solidez y una fuerza a la reclamación que un particular difícilmente puede igualar por su cuenta. Finalmente, el tercer consejo de oro es no acudir a cualquier abogado, sino buscar a un profesional especializado en derecho laboral. Para ilustrarlo, Lorente utiliza una analogía muy clara: "Si os caéis y os partís la rodilla, ¿vais a ir al ginecólogo? Obviamente, no. Vais a ir al traumatólogo". Con esta comparación, deja claro que la especialización es un factor determinante para el éxito de la reclamación. El mundo del derecho es muy amplio y cada área tiene sus propias particularidades, plazos y estrategias. Por eso, contar con un abogado laboralista garantiza que el profesional conoce a fondo la legislación aplicable y tiene la experiencia necesaria para afrontar el caso con las máximas garantías. "Un abogado que esté especializado en laboral es justamente el que tenéis que buscar si os despiden", concluye el experto.
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