La Jornada
Hechos una verdadera capirotada, o sea, todos revueltos, íbamos en un auto de los llamados compactos, de entonces, cinco amigos a punto de dejar de serlo por la falta de espacio que nos obligaba a ir con brazos y cabezas saliendo por las ventanas. Era un Volkswagen propiedad de Juan Saldaña, mi amigo que, entre muchas maravillosas cualidades, se caracterizaba por una gran circunferencia. Es el personaje sobre el que ya les comunicamos a ustedes la semana pasada, que pensamos convertir en eje de algunos de nuestros semanales comentarios, al menos mientras logramos “desintrumparnos” en cada noticiero, caricatura o sapiente análisis.
Go to News Site