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De profesión, opositor: «Me he presentado a 40 exámenes y he aprobado 13. Vivo en el BOE» | Collector
De profesión, opositor: «Me he presentado a 40 exámenes y he aprobado 13. Vivo en el BOE»

De profesión, opositor: «Me he presentado a 40 exámenes y he aprobado 13. Vivo en el BOE»

Manuel Arrabal (Córdoba, 1974) es consciente de que cuando se publique este artículo puede que haya quien le critique «mucho, muchísimo». A sus 51 años, ha aprobado 13 oposiciones , lo que le convierte en lo que podríamos llamar un 'opositor profesional'. Un hombre, como él dice, «acostumbrado a vivir en el BOE» . Pero no es que esté enganchado, que tenga una extraña filia funcionarial o fobia a la empresa privada. «Quiero dejar claro que, para mí, las oposiciones no son ningún vicio, han sido una manera de ir mejorando laboralmente y me lo he currado», asegura a ABC. Este andaluz que hoy trabaja en Cabra, pero se crio en Montilla, se sacó su primera oposición para ser cartero en 1997. Arrabal venía de trabajar en el campo, y para él, aprobar aquel examen y empezar en Correos en Barcelona fue un verdadero salto laboral e, incluso, social. Por aquel entonces, con 22 años, sólo tenía el Bachillerato y ni se imaginaba que algunos años después se terminaría apuntando a la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) y licenciándose en Psicología y, más adelante, en Derecho. Aunque, por el camino, claro, ha suspendido unos cuantos exámenes. «Me habré presentado a unas 40 oposiciones distintas, así que el éxito, más o menos, ha sido de un tercio. He aprobado 13, aunque no he ocupado todas las plazas sino sólo tres». Estuvo una década en Correos y, en estos momentos, trabaja como técnico de empleo en el SAE (Servicio Andaluz de Empleo). Pero, antes, pasó por el SAS (Servicio Andaluz de Salud). Desde aquel primer puesto, señala, como «funcionario de batalla» en el que tenía que coger la moto y repartir cartas aunque cayesen chuzos de punta o bajo un sol de justicia, ha conseguido llegar a un puesto «de oficina». O, dicho en otras palabras, de tener una oposición C2 (el nivel más bajo en la escala funcionarial) a ocupar una del grupo A1 , el más alto. La historia personal de Manuel Arrabal sirve como hilo conductor para ver cómo han cambiado las oposiciones desde los años noventa a la segunda década de los 2.000. De aquel mundo analógico que evolucionó a la explosión de las academias para opositores hasta la llegada de la inteligencia artificial. De hecho, él mismo ha sido preparador. «Cuando yo empecé a estudiar era mucho más difícil prepararte y había mucha menos información. Para poder acceder al BOE había que ir a la biblioteca, imagínate», señala este eterno opositor. «Ahora los contenidos están a un clic y los preparadores se las saben todas. Pero creo que, a nivel lectivo, la diferencia en lo que te piden no es grandísima», opina. Pero también es interesante ver cómo ha cambiado el perfil del funcionario en España. Al analizar los datos del Ministerio de Transformación Digital y Función Pública, lo primero que llama la atención son dos cosas: la feminización de las plantillas y su envejecimiento . Según los últimos datos, que son de julio de 2025, del total de efectivos de las administraciones públicas, un 58,50% son mujeres. Aunque, por ejemplo, se ven grandes diferencias en el sector público del Estado. En la administración al servicio de juzgados y tribunales hay un 71,32% de mujeres y, en contraste, en las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ellas sólo representan el 14,66% del total. En cuanto a la edad del personal que trabaja en los ministerios, organismos autónomos y agencias estatales, el 33,01% (el porcentaje mayoritario) pertenecen a la cohorte entre 50 y 59 años , seguidos por el grupo de 40 a 49 con un 22,90% del total. Con proporciones mucho más reducidas están los menores de 30, que representan sólo un 6,36% y la franja de edad de 30 a 39, un 15,61%. Manuel Arrabal forma parte de ese grupo mayoritario de funcionarios que, previsiblemente, en la próxima década se jubilarán y que es el símbolo de esa generación que atravesó todo el ciclo administrativo español.   El tercer gran cambio en el sector público en las últimas décadas es la descentralización. Según datos de hace un año, las comunidades autónomas emplean al 62,25% del total de funcionarios (1.934.335), la administración local al 20,34% (632.030) y el Estado al 17,41% (540.830). Hasta en eso es Arrabal un ejemplo del funcionario español prototípico, pues se pasó del Estado a las autonomías y hoy por hoy ocupa una plaza en la Junta de Andalucía. También es curioso que sea andaluz, pues es la comunidad autónoma en la que, con diferencia, hay más funcionarios autonómicos y locales de toda España. El perfil es hoy mayoritariamente femenino, envejecido y autonómico. Sin embargo, el imaginario del mundo funcionarial ha ido cambiando y su crecimiento no ha sido lineal ni homogéneo. La serie histórica de la plantilla de las Administraciones Públicas muestra que en el año 2002 había en España un total de 2.296.193 funcionarios. Al cierre de 2025, había 3.641.400 ocupados en el sector público, la cifra más alta de la serie histórica. Sin embargo, las tasas de temporalidad, especialmente en sectores como la sanidad o la educación, son mucho más elevadas que en otros países europeos. Cuando Manuel Arrabal sacó su oposición de cartero en los años noventa, ser funcionario era sinónimo de estabilidad, pero cuando llegó la crisis económica de 2008 opositar era percibido como un refugio contra el paro, como una especie de salvavidas laboral. Hoy, también se ha convertido en el refugio de muchos jóvenes españoles sobrecualificados que no logran acceder a un empleo de calidad. «Yo sé que la crítica es que hay una gran masa de funcionarios, que nosotros no producimos, que no generamos riqueza y que vivimos del Estado. Sé que el sistema no es perfecto, pero ¿hasta qué nivel de funcionarios deberíamos tener? Si sólo tuviéramos oposiciones de 'élite' no todo el mundo podría acceder», considera Arrabal, con sus 13 oposiciones aprobadas en la mano. Este cordobés no sabe si volverá a presentarse a la oposición número 14, pero sí percibe que el modelo en el que él ha ido prosperando a lo largo de 30 años va a cambiar radicalmente. De un lado, la automatización de muchas tareas y la inteligencia artificial pueden terminar demostrando la caducidad de muchos puestos de trabajo dentro de la Administración. De otro lado, el hecho de que las plantillas estén tan envejecidas con una jubilación que muchos ya ven a la vuelta de la esquina también transformará el modelo tal y cómo lo conocemos. Aún es un interrogante cuántas plazas habrá que cubrir, pero también cuáles seguirán existiendo dentro de unos años y, sobre todo, qué nuevos perfiles demandará el sector público. Pero, para entonces, Manuel Arrabal ya vivirá fuera del BOE .

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