ABC
La obra San Agustín ofrece reflexiones que no pasan de moda y que pueden ser útiles para comprender la complejidad humana. «La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano», esta frase es una de las muchas que se le atribuyen al obispo de Hipona. Con esta afirmación, San Agustín compara el aumento de tamaño de una persona con la grandeza que pueda aparentar (y que realidad sea soberbia). Una soberbia que, según el teólogo, es uno de los principales obstáculos para el desarrollo espiritual y moral. El filósofo cristiano considera que un exceso de orgullo puede hacer pensar a una persona que no necesita a nadie, ni a los demás ni a Dios. Algo que representa con la metáfora de la hinchazón. Para San Agustín, la verdadera grandeza no es sentirse superior a los demás, sino reconocer tus propias limitaciones y ser humilde. Una humildad que es fundamental para crecer como persona, aprender y mejorar. Esta visión se opone a la tendencia humana de buscar prestigio. Según el filósofo, cuando el deseo de destacar se convierte en soberbia, la persona puede crear una imagen grandilocuente de sí misma que le aleja de la realidad. Estamos en una época marcada por la exposición pública constante y la búsqueda de aprobación social. Por lo que está cita de San Agustín incita a diferenciar entre la apariencia y la realidad. Otro aprendizaje de San Agustín es que no todo lo que parece grande lo es realmente. La fama o el éxito generan una sensación de superioridad pasajera. Pero la salud interior se encuentra en el equilibrio y la humildad. Esta frase del filósofo critica el orgullo y recalca que el crecimiento auténtico no se basa en agrandar el ego, sino en fortalecer el carácter y las virtudes. Por lo que este mensaje puede ser una llamada a reflexionar sobre la propia actitud que mostramos ante los demás.
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