Diario CÓRDOBA
La utilización de materiales vegetales por parte de las aves en la construcción de sus nidos ha sido objeto de estudio desde hace décadas. Entre los comportamientos más llamativos destaca la incorporación deliberada de plantas aromáticas frescas como lavandas, mentas, milenramas, jaras u otras especies ricas en aceites esenciales, especialmente por paseriformes cavernícolas como carboneros, herrerillos o estorninos y algunas rapaces. La hipótesis más aceptada sostiene que estas plantas actúan como repelentes de ectoparásitos y microorganismos, reduciendo así la carga parasitaria que soportan tanto los adultos como los pollos.
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