Diario CÓRDOBA
Hay algo que llama la atención en el clima social de estos últimos meses. Mientras el sector privado vive en una relativa calma, las protestas y manifestaciones se multiplican en los servicios públicos. Médicos, docentes, limpiadoras de centros públicos, auxiliares de residencias y otros profesionales vuelven a ocupar las calles, a concentrarse ante las instituciones y a recordar que bajo la aparente normalidad existe un malestar creciente. No es solo una cuestión salarial. Si escucha con atención las reivindicaciones comprobará que, junto a las demandas de mejores retribuciones o condiciones laborales, hay una preocupación recurrente por el propio funcionamiento de los servicios. Los profesionales hablan de falta de personal, de sobrecarga burocrática, de dificultades para cubrir vacantes, de organizaciones cada vez más complejas y de una sensación de agotamiento que se extiende por sectores enteros.
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