Diario CÓRDOBA
Como es lógico, este artículo se escribía horas antes de la llegada del papa León XIV a España y, por tanto, nada podíamos decir de su recibimiento ni de sus primeras horas en nuestro país. Sí que me gustaría subrayar el hondo significado del lema y del logo oficial, la «esencia viva» de esta visita, y algunos de los «mensajes primordiales» que el Papa nos ha venido ofreciendo a lo largo de su pontificado. El lema, «Alzad la mirada», es una llamada a la esperanza y a poner esa mirada en Aquel que nos ama y, porque nos ama, nos salva. Porque sólo se puede salvar lo que se ama. Sólo lo que es abrazado puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, que todas nuestras fragilidades y mezquindades. Pero es precisamente a través de nuestras contradicciones, fragilidades y mezquindades como Él quiere escribir esta historia de amor. El origen del lema es el pasaje evangélico contenido en el capitulo 4 del evangelio de san Juan, como llamamiento a los católicos y a la sociedad en general a salir de sí mismo y encontrarse con el otro, desde la unidad, desde la centralidad de Jesucristo y a través de la caridad: Alzad la mirada y alzad el corazón”. El logotipo está construido como un círculo de personas abierto en acción, enlazadas sosteniéndose y proyectándose hacia arriba. En el centro, la Virgen María, eje y corazón del movimiento hacia lo alto, en que descubrimos al mismo tiempo, algo que nos convoca y que nos supera. El papa León XIV ha comenzado su visita a España, engalanada, -«calles, cuerpos y almas, multitudes y corazones»-, encendidos los ánimos y abiertas de par en par las puertas de las personas nobles, de los ciudadanos de a pie, de creyentes y no creyentes, de los «buscadores de Dios», de los que tienen hambre y sed de justicia, en las trincheras de la vida y de la historia. El Papa trae en su corazón de Vicario de Cristo en la tierra, no una palabra más por bella y sublime que sea, sino la «Palabra de Jesús de Nazaret», entretejida de latidos y pronunciada con todo el cariño del mundo. Es fácil «adivinar» las dos primeras palabras que León XIV quiere que escuchemos con atención y que fueron pronunciadas, una de ellas, a los pocos días de ser elegido pontífice, y la otra, en su «Exhortación apostólica», el 4 de octubre de 2025, memoria de san Francisco de Asís. La primera frase, su primer reto, fue así: «¡Esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio». Y la segunda frase consta solo de tres palabras referidas a Dios, tan sublimes como provocadoras: «Dilexi te»: «Te he amado», sobre el amor divino y humano del corazón de Cristo. El «viaje» de León XIV a España, no es sólo una «visita», sino un «encuentro». Pero, sobre todo, un «abrazo, miles de abrazos», a tantos «caminantes heridos, solitarios, atormentados, perdidos entre laberintos personales, familiares y sociales». Hoy, el Papa celebrará la santa misa en la plaza de Cibeles y presidirá la procesión del Corpus, por las calles de Madrid. Y a lo largo de la semana, una «inmensa lista» de «actos pastorales y encuentros personales», con los miembros de la Orden de San Agustín, con las autoridades, con los miembros del Parlamento, con los obispos de España, posteriormente, con sus visitas a Barcelona, a Las Palmas y a Tenerife.
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