El Periódico Extremadura
El Mercado de Calatrava fue durante años una de esas piezas de Mérida que no necesitaban presentarse. Era mercado, sí, pero también rutina, conversación, olor a género fresco, comercio de proximidad y trato cercano. Un edificio ligado al día a día de varias generaciones de emeritenses que ahora encara una segunda existencia muy distinta, pero igual de simbólica: dejará atrás su vieja función comercial para convertirse en el Museo de Historia y Arqueología de Mérida, un espacio llamado a contar la evolución de la ciudad desde sus orígenes hasta la actualidad.
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