Canarias Ahora
El magistrado cita a declarar como investigado a Gustavo Fuentes, director general de ADM, empresa público-privada con participación mayoritaria del Gobierno andaluz. Fuentes también es presidente del Clúster audiovisual de Andalucía, proyecto estrella del consejero de Presidencia, pero anunció su renuncia al cargo la misma semana que debía comparecer ante el juez El Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 5 de Sevilla ha abierto una investigación contra Gustavo Fuentes Aguilar, CEO de la productora Andalucía Digital Multimedia S.A. (ADM) y presidente del Clúster audiovisual de Andalucía, a raíz de la denuncia interpuesta por una reportera de la empresa contra su superior jerárquico por delitos de “agresión sexual”, “acoso sexual continuado” y “contra la integridad moral en la modalidad de acoso laboral (mobbing)”. ADM es una de las grandes productoras del sector audiovisual andaluz por volumen de facturación. También es una empresa público-privada cuyo accionista mayoritario es la propia Junta de Andalucía, y que está asociada a la Radio Televisión Pública de Andalucía (RTVA), su principal comprador institucional de contenidos. La productora es, de hecho, responsable del programa buque insignia de Canal Sur Televisión: Andalucía Directo , que lleva 25 años en antena. La reportera, que prefiere preservar su anonimato, interpuso la denuncia el pasado 26 de enero. El juez Francisco José de Córdoba -nuevo titular del quinto tribunal de Violencia sobre la Mujer de Sevilla, de reciente creación- no le tomó declaración como “perjudicada” hasta el 25 de marzo y, tras escucharla, ese mismo día dictó un auto ordenando las primeras diligencias: citó a declarar en calidad de imputado al director general de ADM al apreciar indicios delictivos, según ha confirmado el propio Fuentes a elDiario.es, y pidió aclarar si constaban posibles “antecedentes penales” en su historial. El magistrado también ha citado el mismo día a dos testigos propuestos por la denunciante, una exdirectiva de la empresa, que ejerció como número dos del CEO de la productora, y una amiga a la que reveló la agresión sexual el mismo día que se produjo. Además, el juez ya ha ordenado un “reconocimiento médico forense” de la denunciante para acreditar “el estado de salud psíquica de la víctima, secuelas y posible nexo causal” con las agresiones y el acoso sexual denunciados. Desde 2023, Gustavo Fuentes también es el presidente del clúster audiovisual de Andalucía (LAND), un grupo de empresas con participación y financiación de la Junta, fruto de la estrategia digital impulsada por el consejero de la Presidencia , Antonio Sanz, persona de su estrecha confianza. El número dos del Gobierno andaluz ha estado presente en todos los hitos importantes desde el lanzamiento de LAND, en la presentación de proyectos audiovisuales de ADM y en fiestas privadas que Fuentes organizaba en la terraza de la compañía, según confirman una decena de trabajadores de la empresa. El director general de esta productora no es un ejecutivo al uso, todas las personas de su entorno con las que ha hablado elDiario.es subrayan su “obsesión” por “aparecer en fotos y actos junto a los consejeros del Gobierno andaluz (en especial con Antonio Sanz), junto a directivos de la RTVA y personalidades del sector audiovisual andaluz y del cine”. “Está bien relacionado y de puertas para adentro usa ese poder para amenazar con destrozar carreras”, dice un miembro de su directiva. La investigación judicial abierta contra el CEO de la principal productora de Canal Sur por delitos sexuales a una trabajadora salpica de lleno a la dirección de la RTVA, su principal cliente e inversor, y al propio Gobierno de Juanma Moreno, que ostenta la participación mayoritaria del capital de ADM (un 47,81%) a través de la empresa pública de telecomunicaciones Sandetel. A preguntas de este periódico, la dirección de la RTVA ha asegurado: “Lo que sabemos es lo que sabe todo el mundo. No conocemos el contenido de la denuncia ni tenemos por qué saberlo. Es una denuncia de una persona contra otra en un procedimiento judicial que no se ha llegado a celebrar”. Gustavo Fuentes estaba citado a declarar ante el juez en calidad de imputado el lunes 11 de mayo, la semana previa a las elecciones andaluzas, pero logró aplazar su declaración [al 25 de junio] al cambiar de abogado tres días antes. Esa misma semana anunció por sorpresa a la Junta Directiva de LAND su decisión de abandonar la presidencia del clúster, sin aludir al procedimiento judicial en el que estaba envuelto (el juez le notificó su imputación el 31 de marzo). “Me cuesta escribir estas líneas, porque LAND ha sido y seguirá siendo una parte importante de mi vida profesional y personal. Pero creo que hay momentos en los que uno debe saber dar un paso a un lado”, dice en su carta de despedida. “Tú me debes una noche loca”: los WhatsApp del jefe La denuncia contra el CEO de ADM, a la que ha tenido acceso este periódico, adjunta siete declaraciones juradas firmadas por siete extrabajadoras y extrabajadores de la productora (algunos en cargos directivos) que corroboran la versión de la denunciante y aportan testimonios explícitos de situaciones de acoso sexual y laboral dentro de la empresa. Gustavo Fuentes “se desenvuelve en un ambiente de impunidad auspiciado por su cargo en la empresa y por la posición de la misma en el sector audiovisual andaluz, con gran influencia sobre Canal Sur”, sostiene la acusación. Al margen de la investigación judicial, este periódico ha recabado una docena de testiminos de trabajadores y extrabajadores de ADM que describen situaciones de acoso sexual y laboral coincidentes con esta denuncia, y con las que han interpuesto otros empleados por mobbing. La denunciante también adjunta 175 páginas de mensajes de WhatsApp “de índole sexual” enviados desde el teléfono de Gustavo Fuentes a la víctima entre 2018 y la actualidad. Esos mensajes ya han sido “cotejados” por la secretaria judicial por orden del juez, y validados como material probatorio en la causa. Los mensajes de WhatsApp del CEO de ADM que aparecen en la denuncia incluyen insistentes propuestas de encuentros privados a la víctima: “A ver si un día de estos podemos pegarnos una escapada, aunque sea un par de horas”; “Tenemos pendiente algo más privado... pero cuando tú puedas”; y lenguaje con connnotación sexual e íntima: “Cariño, tengo ganas de ti”; “Tú me debes una noche loca”; “¿A qué hora se puede hablar de cosas de mayores?”. La respuesta escrita de la reportera a estos mensajes es seca, “cordial y evasiva”, describe su abogado en la denuncia, que habla de una “estrategia de supervivencia habitual en víctimas de acoso para evitar un conflicto directo con un superior”, dada la “situación de dependencia jerárquica y temiendo represalias laborales”. Estos WhatsApp, tanto por el contenido como por el número y las horas a las que los enviaba, tratan de ilustrar la situación de “acoso sexual sistémico y explícito” de un superior jerárquico a una subordinada. La denuncia cita testimonios concretos, trabajadores y directivos con nombres y apellidos, que habrían sido testigos de los supuestos delitos: “No sólo la veja sexualmente, sino que lo hace con carácter público, ante compañeros de trabajo y personas con cargos de responsabilidad en la empresa, minando su autoestima y agravando la situación de vulnerabilidad a la que la propia dinámica destrictiva del denunciado la venía llevando”. Algunos de esos testigos han confirmado su versión a preguntas de elDiario.es. Gustavo Fuentes: “Es una denuncia falsa. No tienen pruebas” Este periódico se ha puesto en contacto con Gustavo Fuentes, que admite su imputación pero niega las acusaciones. “Es una denuncia falsa. No tienen pruebas. Niego todos los hechos. Esto no ha existido y tengo bastantes datos para corroborar mi inocencia. Estoy muy tranquilo”, dice, tras asegurar que fue él quien “pidió activar” el protocolo antiacoso de la empresa tras conocer la denuncia contra él. “Lo hice para defender a mi Consejo de Administración, que se reunirá en breve y veremos las medidas que tomaremos ante esta situación”. La productora ADM tiene en su web un “canal ético”, un “espacio seguro” para que los trabajadores denuncien “anónimamente”. El director general de la compañía asegura que “nadie lo ha activado en cinco años”, aunque varios empleados niegan que exista desde hace tanto tiempo. Fuentes asegura que, a raíz de la denuncia contra él de una de sus trabajadoras, la figura del Compliance [director legal y de cumplimiento] elaboró “un informe independiente recabando testigos para comprobar la veracidad” de los hechos denunciados. Según su relato, para elaborar dicho informe, ese director legal le tomó declaración a él, pero no a la denunciante “porque ella ya había elegido la vía judicial ajena a la empresa”. El CEO de la compañía también afirma que ya informó de su imputación al Consejo de Administración de ADM, que preside Sergio Gómez Rojas, director gerente de Sandetel (Junta de Andalucía), y en el que también se sienta el responsable de Telefónica en el sur de España, Joaquín Segovia, el director económico financiero de RTVA, otro directivo de Canal Sur Media y uno más de Axion Infraestructuras de Telcomunicaciones. Desde la dirección de la RTVA aseguran a elDiario.es que la denuncia por agresión sexual y acoso contra el CEO de su principal proveedor, así como su situación procesal actual, “nunca se ha tratado en el Consejo de Administración” del ente público. El denunciado también explica que su carta de renuncia a continuar al frente del clúster audiovisual de Andalucía -la misma semana que debía declarar ante el juez- “no tiene nada que ver” con el procedimiento judicial en curso. “Ya estaba cansado de ser el presidente del clúster y así se lo dije por Whatsapp a los demás socios en marzo, cuando aún no conocía la denuncia” [el juez le notificó la citación a declarar como imputado el 31 de marzo]. Tres supuestas agresiones sexuales: 2013, 2021 y 2023 La denuncia de la reportera contra su jefe es profusa en detalles al describir las tres agresiones sexuales, aportando el lugar, la hora y testimonios que escucharon lo sucedido el mismo día que ocurrió o poco después. Estas habrían ocurrido en tres fechas distintas: en 2013, en un bar del centro de Sevilla y en el interior de un taxi; en 2022, en plena calle y dentro de un coche durante la grabación de un programa para Canal Sur en Barbate (Cádiz); y en 2023, también dentro de un vehículo en Zahara de los Atunes (Cádiz), durante la realización de otro programa. La reportera y Fuentes coincidieron por primera vez en 2010 en una cadena de televisión local de Sevilla, donde él ostentaba un cargo directivo. “Desde el inicio de esta relación, el denunciado comenzó a mostrar un interés de naturaleza afectivo-sexual hacia mi mandante, que excedía por completo el hábito profesional”, relata la denuncia, para sentar las bases de “una dinámica de poder y control” que reaparecería años más tarde, cuando volvieron a coincidir en la productora ADM. La primera agresión sexual habría ocurrido, según la denuncia, a finales de 2013: él la invitó a una cena de trabajo en un restaurante, ellos dos solos, y luego fueron a un bar en el barrio de la Alfalfa (en Sevilla), él “intentó besarla a la fuerza en repetidas ocasiones”, ella “huyó atemorizada” y logró coger un taxi, pero él se introdujo en el vehículo e “intentó besarla a la fuerza de nuevo”. Sobre este suceso, la acusación presenta tres testimonios -personas cercanas a la reportera- que pueden acreditar su versión. La segunda agresión sexual denunciada está fechada mucho tiempo después, en 2021, cuando ambos vuelven a coincidir profesionalmente en ADM, siendo Fuentes el CEO de la compañía. La reportera explica las razones laborales y personales que la empujaron a aceptar un trabajo en la empresa de su presunto agresor: el peso relevante que tiene ADM en el sector audiovisual andaluz (con “un mercado altamente concentrado”) y, singularmente, el peso de dicha compañía en la producción externa que contrata Canal Sur, su principa cliente. Durante esos años, además, Fuentes “se había casado y había sido padre de dos niñas”, y la reportera asumió que el denunciado “cesaría su actitud sexualizada hacia ella” y que podría “vincularse, de nuevo, a un espacio de trabajo cercano a él en la creencia de que las cosas serían diferentes”. “Desafortunadamente, no fue así”, concluye, tras subrayar que la situación de acoso sexual se agravó en un contexto de “dependencia laboral y funcional” que resultó un “caldo de cultivo perfecto para agredir su integridad física y moral hasta llegar al punto de extenuación y deterioro de la salud en la que se encuentra actualmente”. La denuncia adjunta un informe clínico de la mutua y otro informe psicológico privado, que acreditan un “trastorno distímico con depresión mayor y ansiedad” y “pérdida de diez kilos”. En julio de 2022, tras la grabación de un programa en Barbate (Cádiz), hubo una cena de trabajo en un restaurante. Cuando terminan, Fuentes despide al equipo y le pide a la reportera que se quede con él para tratar un tema profesional, pero una vez solos “le propone dormir en un hotel, ella se negó, y él la arrinconó y la besó en la boca contra su voluntad”. La periodista se sintió “bloqueada, presa del temor”, y accedió a que le llevase en coche al hotel donde ella tenía su propia habitación, y dentro del vehículo “volvió a forzarla besándola contra su voluntad violentamente mientras le tocaba los muslos”. La denuncia alterna la descripción de estos hechos concretos con continuas aclaraciones sobre el estado de “sometimiento progresivo, marcado por el miedo” que padecía la reportera, atrapada en la relación de jerarquía respecto al CEO de la compañía, y sin soporte en otros trabajadores que fueron testigos del supuesto “acoso sexual” y de las “vejaciones y humillaciones” con las que la trataba a ella y a otros miembros de la plantilla. “Hoy me siento horrorizada por haberle dicho, cuando me contó cómo la trataba, que no le hiciera caso, que ya sabía cómo era él con las tías”, dice una de exdirectiva de ADM, que declarará en la causa si la llaman. “La impunidad con la que actúa el señor Fuentes genera en su entorno laboral una sensación de que cualquier rechazo frontal al mismo puede ser el fin de una carrera profesional”, dice la denuncia, y añade: “La ausencia de un ”no“ literal no puede interpretarse en este contexto de asimetría de poder como consentimiento, sino como el resultado directo del temor fundado a las consecuencias de una negativa explícita”. La última agresión sexual que denuncia la reportera está fechada en 2023, cuando fue contratada como directora de programas de ADM y la hicieron fija en la compañía. En el verano de ese año, la periodista se encontraba en Zahara de los Atunes (Cádiz) grabando un reportaje, y el CEO de la empresa se presentó allí. Cuando volvieron a quedarse a solas en su coche, él empezó a “manosearla de nuevo”, ella “pudo huir” y “reencontrarse con sus compañeros, que pueden dar testimonio del estado emocional en que se encontraba tras una nueva agresión sexual”. Entre la primera agresión que consta en la denuncia y la última transcurrieron diez años. Entre la última agresión y la presentación de la denuncia en un Juzgado de la Mujer pasó un año y medio. El Ministerio de Igualdad tiene publicados algunos informes que confirman un tiempo de respuesta común en las víctimas de violencia de género: suelen tardar en verbalizar o denunciar su situación entre ocho años y ocho meses de media, según datos de un estudio promovido por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género . La Policía tiene geolocalizada a la víctima las 24 horas El juez de Violencia de Género que instruye este caso aprecia indicios delictivos en la denuncia de la reportera de ADM (actualmente en excedencia), que también acusa a su jefe de “un delito continuado de acoso sexual”, que incluiría la “solicitud de favores de naturaleza sexual de forma insistente y explícita a través de mensajes y verbalmente” en el marco de una relación de trabajo continuada, agravada por una situación de “superioridad jerárquica”; y otro delito “contra la integridad moral”, que se traduce en “actos hostiles y humillantes”, el “vaciado de sus funciones” como trabajadora e “invitaciones a abandonar la empresa”. Según recoge la denuncia, el acoso sexual derivó en acoso laboral, después de que el acusado descubriera -en octubre de 2023- que la denunciante había iniciado una relación sentimental con otro trabajador de la empresa. A partir de ese momento, la actitud de Fuentes experimentó un cambio “radical”, pasando del “interés de naturaleza afectivo-sexual” a mutar en “una voluntad deliberada de destruir profesional y personalmente” a la trabajadora. “El acoso sexual dio paso a un acoso laboral sistemático, metódico y de una crueldad manifiesta, con el único fin de forzarla a abandonar la empresa, con un vaciado de funciones y el aislamiento” de la trabajadora, que fue despojada por Fuentes de “todas sus responsabilidades como directora”. La última parte de la denuncia es profusa en detalles, ejemplos y testimonios que ilustran el “mobbing” o acoso laboral contra la denunciante; sin embargo, el juez ha dejado fuera de la causa este delito, al considerar que excede de las competencias de un tribunal de Violencia de Género. El abogado de la reportera también habia solicitado medidas cautelares de protección para su defendida –prohibir al CEO de la productora aproximarse a menos de 500 metros ni comunicarse con ella por cualquier medio–, pero el juez las rechazó al no percibir riesgo para la integridad de la víctima. También se opuso la Fiscalía, en su única intervención en el procedimiento judicial desde que arrancó. En conversación con este periódico, Fuentes destaca el rechazo del juez a las medidas cautelares como anticipo de que “todo quedará en nada”. Sin embargo, cuando la periodista acudió al juzgado a declarar, fue atendida por el personal del SAVA, el Servicio de Asistencia a Víctimas de Andalucía, dependiente de la Junta, que le hizo una valoración psicológica y un análisis de su estado de “vulnerabilidad”. El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) sí percibió los riesgos propios de una víctima de violencia de género y empezó a abordar este caso como tal, facilitando a la denunciante el dispositivo ATENPRO, un recurso de teleasistencia que ella lleva consigo en todo momento y que le permite, con sólo apretar un botón, avisar a la Policía, que la tiene geolocalizada en todo momento. El IAM, órgano dependiente de la Consejería andaluza de Igualdad, también ofrece ayudas a las víctimas de violencia de género, no sólo dentro de la pareja. Desde el 3 de octubre del año pasado, los juzgados y secciones de violencia sobre la mujer asumieron nuevas competencias para ocuparse de todos los delitos contra la libertad sexual cuando la víctima sea mujer, y no sólo los cometidos por la pareja o expareja, como ocurría hasta entonces. Esta previsión, contenida en la Ley 1/2025 de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, da cumplimiento a lo previsto en el Convenio de Estambul, ratificado por España en 2014 y por la Unión Europea en 2023, que busca prevenir, perseguir y erradicar la violencia contra las mujeres y aboga por la especialización de los órganos judiciales en todo tipo de violencia sobre la mujer.
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