Faro de Vigo
La pesca de arrastre lleva varias legislaturas en la diana de la Comisión Europea por sus «repercusiones significativas» en la fauna y la flora que dan vida a las aguas comunitarias. Se trata, a sus ojos, de «una de las actividades más extendidas y perjudiciales para el fondo marino y sus hábitats». De ahí que haya vetado esta modalidad en 87 áreas del Atlántico —no sin críticas por parte del sector pesquero por basar su decisión en informes científicos desactualizados e incluir injustificadamente al palangre—, y al mismo tiempo haya intensificado su ofensiva en el Mediterráneo, donde los arrastreros han sido obligados a realizar diversas modificaciones para esquivar la restricción que limita la actividad de los más insostenibles a solo 27 días al año.
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