El Plural
El Papa León XIV ha protagonizado, este lunes, otra frenética jornada en la capital de España antes de desplazarse, este martes, a Barcelona y, próximamente, a Canarias. De todos los actos programados quizá el de mayor relevancia ha sido su discurso desde las Cortes Generales, al ser esta la primera vez que el obispo de Roma habla desde la tribuna de la Congreso de los Diputados. A su llegada, a excepción de Podemos y el BNG, las formaciones han recibido al pontífice y Sumar ha aprovechado para entregarle una carta del Sindicato de Inquilinas de Madrid. La misiva, que puede consultarse íntegramente en ElPlural.com, se central en la enorme crisis de la vivienda que atraviesa el país, como constatan los últimos datos conocidos. No obstante, más allá de la afectación general de la especulación en el coste de un bien de primera necesidad y del papel del conjunto de acaparadores, la organización del movimiento de vivienda ha querido poner el foco en los inmuebles propiedad de entidades vinculadas a la Iglesia Católica y en la nula actuación de las administraciones madrileñas, tanto Ayuntamiento como Comunidad. La especulación inmobiliaria ha llegado a entidades de la propia Iglesia Católica "La vivienda está siendo el motor que con más fuerza está condenando a la precariedad a miles de familias de nuestra comunidad, como las personas migrantes que ya fueron desahuciadas y actualmente residen en el Centro de Emergencia y Atención Integral que usted visitó estos días", apunta el sindicato, refiriéndose al CEDIA de Cáritas. "La especulación se basa en la avaricia y la avaricia es un pecado que está contaminado nuestra sociedad y necesitamos que usted nos ayude a recuperar el sentido común: que las casas son para vivir, no para especular", solicitan al Papa, antes de señalar a entidades eclesiásticas. "La especulación inmobiliaria ha llegado a entidades de la propia Iglesia Católica. Movidos por la obtención de lucro inmediato, la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís está subiendo los precios de los alquileres de sus viviendas, llegando incluso a desahuciar a nuestro compañero Mariano, el pasado 7 de mayo", reprochan uno de los escasos. "La Fundación FUSARA, gestionada por el Arzobispado de Madrid, también se niega a renovar los contratos de centenares de familias que viven en los 13 edificios de su propiedad, porque ha decidido vender su patrimonio a fondos de inversión que actúan como buitres", exponen otro. "Nos resulta incomprensible que la Iglesia entre en estas dinámicas de especulación y se pueda comportar como un fondo más. Por eso, queremos dirigirnos a usted, Santísimo Padre, desde el más profundo respeto para preguntarle ¿cómo puede la Iglesia, que debe ser refugio y defensa de los débiles, participar en decisiones que ponen en riesgo y juegan con la estabilidad habitacional de las personas simplemente por interés económico? ¿En qué momento lo económico ha pasado por encima de lo humano?", trasladan directamente a León XIV. Ayuso, Almeida y la falta de políticas La carta remitida también recoge la denuncia del Sindicato...
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