El Plural
El Gobierno esperaba la llegada del Papa León XIV a España como agua de mayo. Después de tres semanas en las que la Justicia ha dado un golpe tras otro al Partido Socialista, en Moncloa aprovechan la estancia del pontífice para coger aire y tener unos días en los que apartar los casos de Leire Díez y José Luis Rodríguez Zapatero de lo más alto de la actualidad. Ya desde los preparativos, toda la política española se ha volcado en hacer de la visita del Papa un acontecimiento histórico. Para el Ejecutivo es la ocasión perfecta de reforzar agenda, aprovechando la sintonía con la Iglesia en cuestiones como la migración o la defensa de la paz. Ya se vió hace una semana, en la audiencia de Pedro Sánchez, con el Papa en el Vaticano, en la que el presidente calentó motores para lo que arrancó el pasado sábado, día en el que el pontífice aterrizó en Madrid. De hecho, Sánchez reaccionó desde allí a la entrada de la Guardia Civil en la sede del PSOE en Ferraz por el caso Leire, que se produjo mientras aún estaba reunido con el Papa. El líder del Ejecutivo pasó en la Santa Sede el mal trago ante los periodistas, no sin antes presumir de la "absoluta sintonía" con el pontífice en las cuestiones con las que confronta con el PP y Vox en lo nacional. Sánchez centra la visita del Papa en la migración y el 'no a la guerra' Con todo esto sobre la mesa, la llegada del Papa ha sido un bálsamo para el Gobierno, que arranca esta semana haciendo de esta su única cita en la agenda. Antes del discurso de León XIV en el Congreso de los Diputados, Sánchez ha vuelto a verse con él en la Nunciatura Apostólica de Madrid, la embajada del Vaticano en España en la que se hospeda el pontífice. El presidente ha llevado como obsequio un bonsái de olivo español, "símbolo universal de paz, dialogo y entendimiento". Este también ha sido el gesto con el que Sánchez ha ensalzado "el éxito y la trascendencia de la visita que el pontífice está realizando al país", según fuentes de Moncloa. También es un éxito para la política española de puertas para dentro. El Gobierno, además de tener muchos asuntos de los que no hablar, está en plena confrontación con la derecha por la regularización extraordinaria de migrantes. A esto se suma el constante esfuerzo por reforzar el papel internacional de España, con el 'no a la guerra' como bandera desde que comenzó la escalada en Oriente Próximo. Por ello, el presidente incide en los valores compartidos entre el Ejecutivo y el Papa: "La cooperación en materia migratoria y el compromiso con la paz y la estabilidad internacional", apuntan. Moncloa aparca las diferencias en el aborto y la eutanasia Ya en el Congreso, el primer discurso de un Papa ante las Cortes ha dejado el campo llano para Moncloa, aunque con ciertos asuntos espinosos que evitar. Las...
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