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El Madison Square Garden recibe a Trump con fuertes abucheos en las finales de la NBA | Collector
El Madison Square Garden recibe a Trump con fuertes abucheos en las finales de la NBA

El Madison Square Garden recibe a Trump con fuertes abucheos en las finales de la NBA

Antes del comienzo del tercer partido de las finales de la NBA entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio , solo había un pronóstico seguro: Donald Trump se llevaría una bronca. El presidente de EE.UU. decidió acudir a territorio comanche, su propia ciudad, Nueva York, y ocurrió lo esperado: un abucheo sonoro, aunque mezclado con gritos también de apoyo al presidente de EE.UU. Trump ya llevó una bronca importante en un recinto deportivo de Nueva York el año pasado, cuando se presentó en la final masculina del US Open de tenis , en Queens, muy cerca de donde se crió. Allí tuvo la fortuna de ver a los dos jugadores más dominantes de la época: Carlos Alcaraz derrotó a Jannik Sinner en cuatro sets. Aquella visita provocó grandes retrasos en la entrada al estadio de Flushing Meadows y hubo gente que se perdió buena parte del partido. En el caso de la final de la NBA , la llegada de Trump dejó a los aficionados que no son capaces de pagar 9.000 dólares por entrada sin la fiesta con pantalla gigante que se ha celebrado durante los 'playoff' en las inmediaciones del Madison Square Garden. Era una de las muchas medidas de seguridad, igual que el corte de varias manzanas o el fortalecimiento del control de seguridad en los accesos. Hasta a los jugadores de los dos equipos les dijeron que tenían que limitar los objetos que se llevaban al estadio, según dijo el base de los Spurs, De'Aaron Fox, en la previa. Esa fiesta se trasladó a unas manzanas de allí, a Bryant Park, donde la bronca a Trump cuando apareció en la pantalla gigante fue mayor que en el Madison Square Garden. Trump apareció en una de las suites del estadio cuando se interpretaba el himno. Hubo gritos de 'U-S-A, U-S-A' en el comienzo de su interpretación y un abucheo violento cuando su rostro apareció en la pantalla gigante. Llevaba su habitual uniforme: traje oscuro y corbata roja y escuchó el himno haciendo el saludo militar. A su lado estaba una de sus nietas, Kai Trump. Tras varios intentos de asesinato sufridos por Trump desde 2024, la suite del presidente estaba protegida por un cristal antibalas. En un Nueva York donde el apoyo a Trump creció mucho en la elección de 2024 frente a las de 2020 y 2016, y con un estadio repleto de millonarios, también hubo aplausos y gritos a favor. Pero fueron silenciados por el estruendo del abucheo, al que Trump reaccionó con una sonrisa de circunstancias. El episodio no duró mucho. Como ocurrió en Queens, los organizadores no mantuvieron a Trump mucho tiempo en la pantalla. Pero el volumen de la bronca fue, aunque corto, mayor que la que se llevaron Victor Wembanyama y el resto de los Spurs cuando fueron presentados. En cualquier caso, fue un momento histórico. Trump se convirtió en el primer presidente en su cargo que presencia un partido de una final de la NBA. Trump fue invitado al partido por el presidente de los Knicks, James Dolan , un seguidor que ha donado más de un millón de dólares a las campañas de Trump. Dolan fue quien permitió el polémico mitin de campaña que Trump celebró en el Madison Square Garden en el otoño de 2024, poco antes de la elección. En Nueva York, la ciudad con la mayor comunidad puertorriqueña fuera de la isla caribeña, uno de los teloneros de Trump, el cómico Tony Hinchliffe , llamó a Puerto Rico «isla flotante de basura». Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha cogido gusto a acudir a eventos deportivos. Lo hizo en la Super Bowl del año pasado, poco después de recoger las llaves de la Casa Blanca. Desde entonces, no ha dejado de hacerlo e incluso ahora organiza citas deportivas en la propia residencia presidencial: la Casa Blanca acogerá una gran velada de artes marciales mixtas, protagonizada por Ilia Topuria, el próximo fin de semana. Junto a la bronca, la otra imagen que quedó fue la de la aparente cabezada del presidente de EE.UU. en su suite . A pocos días de cumplir 80 años, las cámaras sorprendieron al multimillonario neoyorquino con los ojos cerrados, en medio del estruendo del estadio.

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