Canarias Ahora
La clave de la efectividad de ejercicios isométricos como la sentadilla en pared está en que consiguen que el músculo genere tensión sin que la articulación se mueva Un podólogo explica por qué duele el talón con la fascitis plantar y qué hacer para evitarlo: “Es más sencillo de lo que parece” Uno de los obstáculos más frecuentes para empezar a hacer ejercicio de fuerza cuando se lleva tiempo sin entrenar es que los ejercicios dinámicos clásicos, como la sentadilla, las flexiones o las zancadas, resultan agotadores o dolorosos para quien no tiene base. Los músculos están rígidos y duelen, las articulaciones están inestables y hacerlos con mala postura aumenta el riesgo de lesionarse y tener que abandonar antes de empezar. La gran alternativa para esta fase del entrenamiento son los ejercicios isométricos. “Los ejercicios isométricos son aquellos en los que el músculo se contrae pero la articulación apenas se mueve: por ejemplo, mantener una plancha, una sentadilla en pared o empujar contra una superficie fija”, aclara Ada Rodríguez, entrenadora personal de JG fitness. “Su principal ventaja para personas con bajo nivel de forma física es que permiten entrenar fuerza y estabilidad sin impactos, sin saltos y con muy poco material”, añade. Los ejercicios isométricos consiguen así que el músculo genere tensión sin que la articulación se mueva. Por ejemplo, si empujamos una pared intentando moverla, no lo conseguiremos, pero estaremos haciendo fuerza con los músculos. En este caso, en lugar de bajar y subir en una sentadilla, se mantiene una posición con las piernas flexionadas durante un tiempo determinado. Uno de los principales usos de estos ejercicios es la rehabilitación, ya que permiten mantener o recuperar fuerza en zonas lesionadas sin someter las articulaciones al estrés del movimiento completo. Además, pueden tener otros beneficios. Un metaanálisis de 2023 de cientos de estudios comparó tipos de ejercicio y su efecto para reducir la presión arterial. El entrenamiento isométrico fue el más eficaz de todos, por encima del aeróbico y el de fuerza dinámico y, dentro de los isométricos, las sentadillas en pared fueron el ejercicio más eficaz de todos. La sentadilla en pared: por qué funciona La sentadilla en pared activa principalmente el cuádriceps, los isquiotibiales, el glúteo mayor y el “core” o cinturón abdominal. Al mantener la posición, los músculos sostienen la carga del cuerpo en contracción sin moverse, lo que genera una presión intramuscular que restringe temporalmente el flujo sanguíneo. Cuando se termina la serie y se libera esa tensión, la sangre regresa con fuerza a los vasos, estimulando la liberación de óxido nítrico y otros factores vasodilatadores. Este mecanismo vascular es el que explica las reducciones de presión arterial. Rodríguez señala otra ventaja que especialmente valiosa para las personas que se inician: “Son útiles porque enseñan al cuerpo a generar tensión y mantener una postura estable, algo importante antes de pasar a ejercicios más dinámicos como sentadillas, zancadas o flexiones”. Cómo hacer correctamente una sentadilla en pared Una buena técnica es fundamental para hacer una sentadilla en la pared, como explica Rodríguez: “Coloca la espalda contra la pared y adelanta los pies. La separación puede ser aproximadamente a la anchura de las caderas o de los hombros. Después, desliza el cuerpo hacia abajo hasta encontrar una posición exigente pero controlable”. Es, en resumen, como si nos sentáramos en una silla invisible, con la espalda apoyada en la pared. La posición correcta implica que las rodillas estén alineadas con los pies (sin doblarse hacia adentro), la espalda completamente apoyada en la pared, el peso repartido en toda la planta del pie (no solo en los talones ni en la punta) y manteniendo una respiración continua. “Lo fundamental es no aguantar la respiración”, advierte Rodríguez. “Durante un esfuerzo isométrico intenso la presión arterial puede subir de forma transitoria, por lo que las personas con hipertensión no controlada, enfermedad cardiovascular o dudas clínicas deberían consultar antes con un profesional sanitario”. Cómo avanzar a medida que se gana fuerza Uno de los puntos fuertes de la sentadilla en pared es que admite una progresión muy gradual. “Para hacerla más sencilla, lo mejor es hacerla de forma parcial”, explica Rodríguez. “En lugar de bajar hasta que las rodillas estén a 90 grados, se baja solo un poco, manteniendo un ángulo más abierto, por ejemplo, alrededor de 45-60 grados. Cuanto más alta sea la posición, menos carga habrá sobre los muslos y las rodillas. También se puede simplificar reduciendo el tiempo: empezar con 5-10 segundos por serie y acumular varias repeticiones cortas”. Esta podría ser una progresión típica: Primera semana: tres series de 10 segundos con un ángulo más alto Segunda y tercera semana: aumentar a 20-30 segundos A partir del primer mes: buscar la posición de 90 grados durante 30-45 segundos. Añadir series o reducir el descanso entre ellas. El objetivo no es aguantar más y más tiempo sin límite, sino ser capaces de hacer más series. Por ejemplo, en los estudios para reducir la presión arterial se usaron cuatro series de 2 minutos con descansos de un minuto, tres veces por semana. La plancha como complemento de la sentadilla La plancha abdominal es el otro ejercicio isométrico básico que puede ayudar a fortalecer el “core” y hacer más fácil la sentadilla en la pared. Rodríguez describe cómo hacerlo: “Coloca los antebrazos en el suelo, con los codos debajo de los hombros. Estira las piernas y apoya las puntas de los pies. El cuerpo debe formar una línea lo más recta posible desde la cabeza hasta los talones. La clave es activar abdomen y glúteos, como si quisiéramos meter el ombligo. La mirada va hacia el suelo, el cuello se mantiene largo y la pelvis no debe caer ni elevarse en exceso”. Como en la sentadilla en pared, la versión parcial (sobre las rodillas en lugar de los pies) permite empezar a las personas menos entrenadas, y progresar gradualmente. Usando la plancha en conjunción con la sentadilla en pared se activan los principales grupos musculares posturales, que previenen los dolores lumbares , sin necesidad de material de gimnasio, mucho espacio ni experiencia previa. A pesar de todo, hay que entender que los ejercicios isométricos no pueden convertirse en el único ejercicio que se haga. “Sus adaptaciones suelen ser bastante específicas del ángulo en el que se entrena, por eso conviene verlo como un complemento, no como sustituto absoluto del entrenamiento de fuerza tradicional”, concluye Rodríguez.
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