Cope Zaragoza
El futbolista Miguel Núñez ha colgado las botas, pero seguirá ligado al CD Extremadura, donde se incorporará, como segundo técnico, al cuerpo técnico azulgrana de cara a la próxima temporada en Primera RFEF. Núñez pone fin a una fructífera trayectoria —llegó a estar siete temporadas en el Albacete, equipo con el que debutó en Segunda División— que ha culminado con dos ascensos en el Extremadura, lo que él mismo ha calificado como una despedida soñada. La decisión de retirarse no ha sido precipitada. El propio jugador ha confesado que la idea venía gestándose desde hace tiempo. “Esta temporada ha habido momentos en los que yo no daba el nivel que a mí me gustaría”, admite. De hecho, ha revelado que hace dos o tres meses, tras un partido, tomó la decisión definitiva: “Cuando acabé el partido ya le comuniqué a mi mujer y a mi familia que no iba a seguir jugando”. Núñez aclara que no ha llegado a sufrir, pero sí admite que “no he disfrutado como disfrutaba desde que tenía 18 años y era profesional”. Para él, lo más honesto era dar un paso al lado para no faltar al respeto ni a sus compañeros, ni a sus entrenadores, ni al club. Quería retirarse con el mejor recuerdo posible, y el ascenso con el Extremadura ha sido la culminación perfecta. A sus 39 años, cumplidos el pasado 4 de junio, Núñez ha suplido el declive físico con una notable inteligencia táctica. “La experiencia es un grado”, afirma, reconociendo que con los años ha aprendido a ser más ordenado y a dedicarse a funciones de equilibrio para tapar las carencias físicas con conocimiento del juego. El paso al banquillo será un cambio importante. Núñez es consciente de que al principio se sentirá “extraño”, porque, como ha escuchado a muchos exjugadores y entrenadores, “lo más bonito del fútbol es, evidentemente, ser jugador”. Sin embargo, es un paso que ya venía planificando para seguir ligado a su pasión. El nuevo segundo técnico del Extremadura se define como un “enfermo del fútbol” y lleva tiempo formándose. Estudió Ciencias del Deporte y se sacó los cursos de entrenador pensando en su futuro profesional. Aunque su ilusión siempre fue seguir en el fútbol, no se esperaba la oportunidad que le ha brindado el club. Por ahora, no se ve como primer entrenador, un rol para el que cree que se necesitan unas cualidades que considera no tener. “Creo que puedo aportar y puedo ser una pieza importante en un cuerpo técnico”, asegura. Está agradecido al Extremadura y a Rocha, su amigo y excompañero, por permitirle seguir a su lado en esta nueva etapa.
Go to News Site