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Lo que parecía un inesperado alivio para Marius Borg Høiby ha terminado convirtiéndose en un nuevo revés judicial. El hijo de la Princesa Mette-Marit de Noruega había conseguido este lunes que el Tribunal de Distrito de Oslo aprobara su puesta en libertad provisional, una decisión motivada en parte por el grave empeoramiento de la salud de su madre. Sin embargo, apenas unas horas después, la Fiscalía presentó una apelación contra la resolución, paralizando automáticamente la medida. De este modo, el joven continuará en prisión preventiva mientras el Tribunal de Apelación estudia el recurso y decide si mantiene o revoca la decisión inicial. El giro llega apenas tres días después de que la Casa Real noruega anunciara que la princesa había sido incluida en la lista de espera para un trasplante de pulmón debido al avance de la fibrosis pulmonar que padece desde 2018. Una circunstancia que ha tenido un peso determinante en las últimas peticiones de libertad formuladas por Borg. La resolución inicial del Tribunal de Distrito de Oslo consideró que la situación familiar de Marius Borg había cambiado de forma significativa tras el comunicado emitido por la Casa Real el pasado viernes. En esa nota, la institución informó de que la mujer de Haakon de Noruega había sido incluida en la lista de espera para recibir un trasplante de pulmón debido al avance de una enfermedad que calificó de «seria». Según informó la cadena pública noruega 'NRK', los jueces valoraron especialmente la incertidumbre sobre las futuras visitas entre madre e hijo mientras él permanezca encarcelado. El tribunal también tuvo en cuenta que Borg desea permanecer cerca de Mette-Marit en un momento especialmente delicado para la familia, un factor que, a su juicio, podría reducir el riesgo de reincidencia. Durante la vista celebrada este lunes, Marius Borg compareció ante el tribunal visiblemente afectado por la situación que atraviesa su madre. Según reveló el citado medio, aseguró estar viviendo «un momento extremadamente difícil» y confesó que el deterioro de la salud de la princesa heredera ha cambiado por completo sus prioridades. «Cada domingo podría ser la última vez que nos veamos», declaró en referencia a Mette-Marit. El joven añadió además que «es insoportable estar encerrado sabiendo que mi madre está tan enferma», unas palabras que terminaron influyendo en la decisión inicial de los magistrados antes de que la Fiscalía decidiera recurrirla. Pese a reconocer la gravedad de la situación familiar, la Fiscalía considera que las circunstancias no han cambiado lo suficiente como para justificar la puesta en libertad de Borg. Los fiscales sostienen que sigue existiendo riesgo de que vuelva a cometer delitos, argumento que ya ha servido anteriormente para rechazar varias solicitudes similares. El hijo mayor de Mette-Marit permanece en prisión preventiva desde febrero, cuando fue detenido por cuarta vez tras presuntamente incumplir una orden de alejamiento. Está acusado de cerca de cuarenta delitos, entre ellos cuatro presuntas violaciones, agresiones, amenazas y delitos relacionados con drogas. La sentencia del caso está prevista para el próximo 15 de junio, una fecha que podría marcar un antes y un después tanto para él como para una familia real que atraviesa una de las etapas más difíciles de los últimos años.
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