INFORMACION
Hay días en los que uno cruza una rotonda de Elche esperando lo normal: coches, intermitentes que no se ponen, alguien dudando entre salir o seguir dando vueltas y, con suerte, una palmera al fondo. Pero luego aparece un hombre de mediana edad marcándose unos pasos entre Michael Jackson, clase de zumba improvisada y pole dance municipal, y la ciudad recuerda que la vida todavía tiene margen para el surrealismo.
Go to News Site