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La última parada de León XIV en Madrid, ya prácticamente con un pie en el avión que le llevará a Barcelona, ha sido un encuentro en Ifema con los voluntarios, esa familia de 18.000 miembros con camisetas naranjas, verdes y azules, el «ejército silencioso» que ha ayudado a levantar carpas, organizar a los peregrinos o simplemente repartir botellas de agua. Una hora antes de la llegada del Santo Padre, los voluntarios, muchos con banderas de sus países o parroquias y con el uniforme que no se han quitado en estos cuatro días, ya comenzaban a llenar, poco a poco, el pabellón 3 de Ifema. Han rezado, todos juntos por última vez estos días, frente a una talla de la Virgen... Ver Más
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