Diario CÓRDOBA
Los cordobeses están curtidos para los 40 grados. Es un dato, ahora con aval científico, que no sorprende a nadie. Los habitantes del Valle del Guadalquivir aguantan, generación tras generación, veranos sofocantes que se prolongan más allá de la estación meteorológica y se adelantan antes de la cuenta, dando como resultado más de cinco meses de temperaturas elevadas que adquieren el nivel de sofocantes en plena canícula e incluso a finales de mayo y en pleno junio. Si se suma a esto el cambio climático y el hecho de que cada verano que pasa se marca nuevo récord de temperatura y de calentamiento global, Córdoba representa la tríada ejemplar de lo que es resistir y sobrevivir al calor extremo.
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