COPE
La sede de Afundación en Ferrol acoge desde este lunes, 8 de junio, y hasta el 31 de julio la exposición “Habitar o baleiro”, un proyecto periodístico y artístico que aborda una de las heridas más profundas de Galicia: el vacío demográfico en el rural, especialmente en las provincias interiores de Lugo y Ourense. La muestra, firmada por el fotógrafo Brais Lorenzo –recientemente galardonado con el premio World Press Photo por sus imágenes de los incendios forestales– junto a los también periodistas Claudia Morán, Alba Moledo y Sergio Pascual, combina fotografía, textos, audio y vídeo para ofrecer un testimonio inmersivo de quienes aún resisten en aldeas semihabitadas. En COPE Ferrol, Lorenzo explicó que el título de la exposición es en sí mismo una paradoja: “Si está vacio no hay gente, no se habita”. El proyecto, fruto de diversas estancias en las provincias de Lugo y Ourense, no solo documenta la dura realidad de los incendios forestales –un problema estructural sin solución a corto plazo– sino también las “luces, los brotes” de quienes apuestan por un modo de vida más reposado y consciente. “No vamos a cambiar nada con fotografías, pero podemos dotar a la sociedad de documentos para que la gente tome partido”, subrayó el fotógrafo. La exposición dedica un apartado especial a los mayores que aún habitan solos en aldeas, a quienes Lorenzo define como “transmisores de una pegada cultural que se desmorona ante nosotros”. Al mismo tiempo, reivindica nuevos modelos de emprendimiento rural, como espacios de coworking o coliving, y lanza una pregunta incómoda al debate público: ¿por qué las políticas de vivienda solo miran a las grandes urbes mientras se derrumba un patrimonio ancestral que podría aliviar el problema de acceso a la vivienda? El propio Lorenzo puso sobre la mesa un ejemplo de “agravio positivo” que deberían aplicar las administraciones, ya que “hay que incentivar a esa gente que guarda el territorio”, defendió el fotógrafo, quien también denunció la precariedad de servicios básicos en el rural –sanidad, transporte, educación, cultura– que convierte la decisión de vivir allí en un acto de compromiso extremo. La muestra, de carácter inmersivo y multiplataforma, invita a recorrer con calma cada testimonio. “Tenemos una relación de amistad con muchas personas protagonistas –señaló Lorenzo–. Es un proyecto de ida y vuelta. Pero a veces, cuando volvemos, esas personas ya no están”.
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