Cope Zaragoza
La inclusión social va más allá de cubrir las necesidades básicas. Supone acompañar a las personas para que recuperen su autonomía y desarrollen un proyecto de vida propio. Con este objetivo, Cruz Roja Burgos desarrolla su programa de apoyo personal y familiar, con el que durante 2025 ha atendido a 279 personas a través de 659 intervenciones y 2.223 respuestas adaptadas. Uno de los beneficiarios de este programa es Eduardo, un colombiano que llegó a España el pasado verano huyendo del conflicto político y militar de su país. Tras dos meses trabajando, la llegada del invierno trajo consigo dificultades económicas y emocionales. Fue entonces cuando una compatriota le habló de Cruz Roja y de la ayuda que podían brindarle. Eduardo relata que la ayuda recibida fue muy variada, incluyendo capacitaciones que le han permitido superar el "choque cultural", como él mismo lo describe. "Cosas tan sencillas que acá colocar un tornillo no es lo mismo como se coloca allá en Colombia. Obviamente las estructuras de las paredes son diferentes, cambiar una tomacorriente también", explica, aludiendo a las diferencias en los voltajes, de 110 a 220. En su país de origen, Eduardo trabajaba en las fuerzas de seguridad del estado, pero los cambios de gobierno le llevaron a abandonar Colombia por motivos de seguridad. Al llegar a Burgos, encontró un empleo en paquetería que duró dos meses. Ahora, con la orientación de la organización, se encuentra de nuevo en búsqueda activa de empleo. El proceso de adaptación no ha sido solo laboral. Eduardo destaca la importancia de la estabilidad emocional, afirmando que gracias al apoyo de la entidad, "a los 2 meses, prácticamente, logramos volver a coger como ese ánimo y sentirnos seguros". Para él, encontrar trabajo es una pieza clave que "influye en un 90%", ya que "estar uno ocupado y devengando por sus propios medios es una forma de sostenerse". Nuria Domingo, técnica de Inclusión Social de Cruz Roja en Burgos, explica que los perfiles de quienes acuden a la organización son muy variados. Se encuentran con "dificultades de búsqueda de empleo, de mantenimiento de empleo, falta de apoyos sociales, falta de apoyos familiares muchas veces, problemas de salud añadidos también, familias con menores a cargo en situaciones difíciles". Para ofrecer un tratamiento integral, Cruz Roja cuenta con múltiples departamentos que se coordinan. Según Domingo, mientras los proyectos de empleo se centran en lo laboral, desde inclusión social se abordan "necesidades básicas, necesidades sociales, cómo volver a motivar a las personas para que sean autónomos, para que participen en la sociedad". Uno de los mayores desafíos actuales es el acceso a la vivienda. Nuria Domingo señala que encontrar una vivienda asequible en Burgos "es una de las dificultades de hoy en día" debido a los "precios muy elevados y viviendas en muy malas condiciones". Aunque la entidad no gestiona directamente el alquiler, sí colabora con recursos como los CEAS y tramita ayudas de la Junta de Castilla y León. Domingo, que trabaja en la organización desde 2010, ha observado cómo han cambiado los perfiles de los solicitantes de ayuda. Explica que si bien antes atendían a más personas de zonas de África, "ahora, pues, viene mucha gente de Latinoamérica, que como decía Eduardo, pues, compartimos el idioma, pero culturalmente, pues, también somos diferentes". A pesar de las dificultades, Eduardo ha encontrado en Burgos la estabilidad que buscaba. Aunque reconoce que "las raíces son raíces", valora por encima de todo la tranquilidad. "A estas alturas de la vida, a esta edad que uno tiene, pues, la verdad que uno busca es tranquilidad y seguridad ante todo, una estabilidad", confiesa. Y concluye con certeza: "Acá la tengo".
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