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La ciencia busca derribar las barreras del cáncer cerebral infantil, una "patología olvidada" | Collector
La ciencia busca derribar las barreras del cáncer cerebral infantil, una

La ciencia busca derribar las barreras del cáncer cerebral infantil, una "patología olvidada"

La investigación se ha consolidado como la herramienta clave para mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes más jóvenes con cáncer. Sin embargo, los tumores cerebrales pediátricos representan una "patología un pelín olvidada" que presenta desafíos únicos. Así lo explica Raúl Luque, investigador en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y el invesigador del Imibic y catedrático de la Universidad de Córdoba, quien subraya que la investigación es "la vía para buscar vías moleculares para curar el cáncer". El tratamiento de los tumores cerebrales infantiles se enfrenta a barreras significativas. El cerebro es un órgano de alta complejidad, conectado con todo el organismo y en constante actividad. Uno de los principales obstáculos, según Luque, es que "muchos de los fármacos que utilizamos hoy en día, no pasan lo que se conoce como la barrera hematoencefálica". Esto provoca que un fármaco inyectado en un paciente pueda no llegar nunca al cerebro, lo que complica enormemente el desarrollo de terapias efectivas. Esta dificultad de acceso explica por qué "no existen ahora mismo una terapia, claramente un fármaco para para tratar estos tipos de tumores". Por ello, el investigador insiste en la importancia de invertir en investigación y lograr una mayor implicación de toda la sociedad, desde los ciudadanos hasta los políticos, para paliar esta situación. Hace años se pensaba que los tumores eran una patología homogénea, pero hoy la ciencia ha demostrado que no es así. Luque destaca que no solo existe una gran diferencia entre los tumores de un paciente y otro, sino que se ha descubierto la heterogeneidad intratumoral. Esto significa, en palabras del experto, que "dentro de los tumores existen zonas que son completamente diferentes a otras". Esta complejidad interna es uno de los mayores retos, ya que un fármaco puede ser efectivo en una zona del tumor pero inútil en otra, permitiendo que el cáncer se escape del tratamiento. El objetivo de la investigación es "buscar fármacos que acepten a todas las células de ese tumor" y, crucialmente, "que no acepten a las células normales". La dificultad aumenta en los niños, ya que se encuentran en pleno desarrollo y los cambios hormonales afectan a la modificación de los tumores. Cada aportación económica se traduce en avances concretos. Luque detalla que los fondos recibidos en el IMIBIC, a través de iniciativas solidarias, se destinan a la compra de material y al trabajo del personal investigador. "Con las células de los pacientes, pues vemos, investigamos qué es lo que se modula, qué es lo que se diferencia en esos tipos de células con respecto a células normales", afirma. Identificar estas alteraciones permite "diseñar fármacos, diseñar terapia" para atacar las vías que vuelven más agresivas a las células tumorales. El proceso científico es riguroso: primero se buscan y prueban las terapias en el laboratorio con modelos celulares y preclínicos. Solo cuando un tratamiento funciona y está bien caracterizado, se plantea su traslado a los pacientes a través de ensayos clínicos, que son el objetivo final para poder curar estas patologías. Aunque actualmente hay "muy poca vía terapéutica" para los tumores cerebrales pediátricos por la falta de investigación histórica, empiezan a surgir avances prometedores. Luque menciona la inmunoterapia, que ya está curando por completo algunos tipos de cáncer, aunque advierte que es necesario investigar si funcionará en este caso. "Nosotros en el laboratorio [...] estamos viendo que existen algunas vías que pueden ser muy prometedoras a la hora de diseñar fármacos", avanza. Finalmente, el investigador lanza un mensaje a las familias y a la sociedad: la visibilidad de la enfermedad es fundamental. Hablar de ella, en el entorno familiar, en los colegios y en la esfera pública, es lo que "llega a la sociedad, llega a los políticos, y eso es la vía para la inversión en investigación". Dar a conocer estas patologías, concluye, es tan importante como el apoyo económico para dar un paso más hacia la cura.

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