COPE
El Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz ofrece la última oportunidad de la temporada para descubrir sus secretos. El guía Marcos Pacheco ha anunciado que el próximo sábado 13 de junio se realizará el último ciclo de visitas guiadas de este período. Pacheco describe el convento como un 'magnífico espacio' y un 'gran desconocido' en la ciudad, cuyas puertas se abren para mostrar el coro y su 'extraordinario patio claustral'. Durante el recorrido, los asistentes podrán conocer la historia de sucesos como la muerte de la reina Ana de Austria en 1580. Además, se explicará el gran patrimonio que atesora el lugar, el cual no solo incluye sus propias piezas, sino también el de otros cinco conventos de la ciudad y la provincia que cerraron. 'Veremos los cuadros, esculturas, el retablo', ha detallado Pacheco. El guía también ha querido destacar que se trata de un 'espacio vivo', ya que en él reside una comunidad de hermanas que 'están haciendo una vida, pidiendo por nosotros y también trabajando'. Las inscripciones para los cinco grupos programados (10:30, 11:00, 11:30, 12:00 y 12:30) pueden realizarse a través de correo electrónico o en el propio torno del monasterio. El Monasterio de Santa Ana fue fundado en 1518 por Leonor Lasso de la Vega y Figueroa, gracias a una bula del Papa León X. Su creación respondió al deseo de restablecer la Orden de Santa Clara en Badajoz, que se había extinguido en 1507. La fundadora sirvió como abadesa durante cuarenta años ininterrumpidos, demostrando 'acierto, amor y prudencia', según recogen las crónicas monacales. La historia del convento está ligada a la monarquía española. En 1580, los reyes Felipe II y Ana de Austria se hospedaron en un palacio cercano. La reina desarrolló un afecto especial por las monjas, por lo que, tras su muerte en Badajoz ese mismo año, el rey ordenó que sus [entrañas] y los restos de la criatura de cinco meses que gestaba fueran enterrados en el coro bajo del monasterio. El convento ha sido testigo y superviviente de numerosos conflictos históricos. Durante la Guerra de la Independencia, la comunidad fue expulsada durante tres años. También resistió la desamortización de Mendizábal gracias a su valor artístico e histórico, acogiendo a hermanas de otras comunidades suprimidas como las Trinitarias o las Agustinas. En la Guerra Civil española, las monjas fueron desalojadas por un grupo de milicianos en 1936. Sin embargo, la intervención de un albañil apodado 'Bocanegra', que conocía y respetaba a la comunidad, fue crucial para su salvación. Las hermanas pudieron regresar a su hogar el 21 de agosto de ese mismo año. Hoy en día, el Real Monasterio de Santa Ana, declarado Bien de Interés Cultural en 1988, es el hogar de una fraternidad de 27 hermanas clarisas. La comunidad se dedica a la vida contemplativa y al trabajo manual, como la lavandería y un obrador de dulces, para su sustento. Su proyecto de vida se centra en la 'contemplación, pobreza, fraternidad y misión'. A lo largo de las últimas décadas, la comunidad se ha enriquecido con la fusión de otras, como la de Nuestra Señora de los Dolores de La Parra en 1975 y la de Nuestra Señora de Gracia de Jerez de los Caballeros en 2007. Además, ha recibido a nuevas vocaciones de países como Perú, Colombia y Polonia, asegurando la continuidad de este histórico espacio.
Go to News Site