COPE
Hay historias que nacen de la nostalgia pero que, en su desarrollo, se convierten en un canto a la esperanza. Relatos que demuestran, con hechos, que la edad no es una barrera para seguir aprendiendo, emocionándose o creando vínculos con quienes pertenecen a otras generaciones. Esta es la premisa de la que parte “Vivir es lo urgente”, la segunda novela del poeta, escritor y periodista vizcaíno César Fernández Royán. La obra, ambientada en una residencia de mayores, narra el poderoso efecto de los vínculos entre jóvenes y mayores a través de un taller de radio intergeneracional que sirve como vehículo para viajar por los recuerdos, la nostalgia, las pérdidas y las alegrías. La novela ha comenzado su andadura con un notable reconocimiento, ya que ha recibido el premio Kultura del consistorio de Getxo y ha sido seleccionada por la Diputación Foral de Bizkaia para ser representada en el centro de mayores Igurco IMEQ. Según su autor, la historia llega “con dos panes debajo del brazo”, un éxito inicial que impulsa un proyecto nacido con un formato muy diferente. Este recibimiento ha sido un empujón para una obra que busca, ante todo, emocionar y conectar con el lector a través de una narrativa ágil y conmovedora. Curiosamente, “Vivir es lo urgente” no nació para ser un libro. En su origen, la historia fue concebida como un guion cinematográfico. “En mi cabeza se construye como un largometraje, como una película de ficción”, explica Fernández Rollán. Ante la espera de encontrar productoras que se animaran a llevarla a la gran pantalla, el autor decidió adaptarla al formato de novela corta. La idea era que pudiera leerse “más o menos en lo que dura una película, es decir, unas dos horas”, permitiendo así que la historia comenzara a ser compartida y a generar un impacto en los lectores. Esta decisión de transformar el guion en una novela ha permitido que el proyecto cobre vida propia, generando “muchas cosas muy chulas con esos encuentros con personas mayores y con esos encuentros con los lectores y las lectoras”, afirma el escritor. La obra se ha convertido en un puente, no solo entre los personajes de ficción, sino entre el autor y su público, demostrando que el poder de una buena historia puede trascender su formato original y encontrar nuevos caminos para llegar a la gente. La semilla de “Vivir es lo urgente” se plantó años atrás, gracias a la experiencia del propio autor en el mundo de la radio. Fernández Rollán recuerda su trabajo en un programa semanal llamado “Nunca serás tan joven”, donde el objetivo era encontrar a personas mayores con perfiles “muy activos, muy vitalistas, muy entusiastas”. En ese espacio radiofónico conoció a personas que encarnaban la filosofía de “exprimir la vida, abordar retos, ilusiones, amores, independientemente de la edad que se tenga”. El programa no se limitaba a visitar residencias, sino que se adentraba en una realidad social más amplia y compleja. “Hacíamos el programa en centros de mayores y de personas con diversidad funcional o en riesgo de exclusión”, detalla el autor, mencionando colectivos como personas privadas de libertad o con enfermedad mental. Esta experiencia le permitió descubrir un hilo conductor universal: la actitud. “Descubrimos que, independientemente de las situaciones de salud o de edad, o incluso sociales de cada persona, la actitud, esa energía vital y esas ganas de hacer cosas, era algo que queríamos poner en valor”. Ese deseo se convirtió en el motor principal para escribir la novela. El objetivo era claro: “querer contagiar vida, contagiar ganas de de nuevos retos y de nuevas experiencias, da igual la edad o la situación que se tenga”. Fernández Rollán busca que su obra sea una herramienta para mantener esa actitud vitalista, logrando emocionar al lector, sacarle “alguna lagrimilla”, pero, sobre todo, inyectarle vitalismo de una forma entretenida y esperanzadora. La novela se erige como un recordatorio de que las personas mayores tienen mucho que aportar a la sociedad, un mensaje que, según el autor, las propias instituciones están empezando a comprender. Lejos de ser “un estorbo”, son individuos con una riqueza humana y experiencial incalculable. El periodista y escritor lo confirma a través de los talleres de lectura dramatizada que está realizando: “Vemos la vitalidad que tienen, las ganas, cómo se apuntan un montón de gente más de lo que nos imaginamos”. Uno de los grandes aciertos de “Vivir es lo urgente” es su capacidad para romper los estereotipos asociados a la vejez. En sus páginas, hay personajes que se enamoran, que hacen nuevos amigos y que comienzan etapas nuevas con 70 u 80 años. La novela demuestra que cualquier experiencia vital puede vivirse sin importar la edad. “¿Cómo me voy a enamorar con 70 años? Pues claro que puedes”, reivindica el autor, subrayando la universalidad de las emociones humanas. La obra rinde homenaje a figuras reales que son un ejemplo de esta filosofía, como Fortunato, que corría maratones con 93 años. Los personajes de la novela, tanto los mayores como los jóvenes, están diseñados para ser entrañables y generar un fuerte vínculo con el lector. “Los lectores me están diciendo que son personajes a los que le cogen mucho cariño”, comenta Fernández Rollán, algo que refleja lo que ocurre en la realidad cuando se juntan personas de diferentes generaciones. Esta conexión es la que rompe los prejuicios. Cuando los jóvenes ven a los mayores salirse del estereotipo que tienen en la cabeza, su percepción cambia radicalmente. Es entonces cuando se dan cuenta de que, como afirma el autor, “hay mayores de 20 años y jóvenes de 90”, una frase que encapsula a la perfección el espíritu de la novela y la realidad que intenta visibilizar. El proyecto ha trascendido las páginas del libro para materializarse en talleres de lectura dramatizada donde jóvenes y mayores interactúan, interpretando escenas de la novela. Para el autor, ver esto es “como si algún día lo vieras en pantalla”, ya que los personajes de su imaginación cobran vida en personas de carne y hueso. Estas sesiones generan emociones reales y un valioso intercambio de anécdotas que son “un regalazo total”. Se producen amistades y lazos “superchulos, supermágicos” que van más allá del propio taller. Además, ha surgido un fenómeno inesperado que ha llenado de alegría a Fernández Rollán. Familias enteras están compartiendo la lectura, y muchos padres se la están dando a leer a sus hijos de 12, 13 o 14 años. La presencia de protagonistas de esa edad en la novela y la visión “divertida y vitalista” de las relaciones intergeneracionales están conectando con el público adolescente, un “regalazo que era un poco más inesperado”. A pesar del éxito de la novela, el autor no abandona su sueño original. Con la misma tenacidad que sus personajes, sigue trabajando para que “Vivir es lo urgente” llegue a la gran pantalla. “Somos muy cabezotas”, admite, mientras continúa moviendo el proyecto y buscando productoras. Incluso tiene un plan alternativo: si no aparece la financiación, no descarta rodar él mismo las escenas con los mayores de las residencias, convirtiéndolos en actores y actrices. Mientras tanto, la historia sigue su camino y se expande. Fernández Rollán hace un llamado a hacer uso de los recursos públicos, recordando que su novela no solo se encuentra en grandes superficies como FNAC o Casa del Libro y librerías locales, sino también en las bibliotecas públicas. Es una invitación a que nadie se quede sin la oportunidad de leerla, porque, como su título indica, hay cosas que no pueden esperar.
Go to News Site