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Las pegas de Antonio Lobato con el GP de Mónaco: "No hay sitio, es todo muy pequeño" | Collector
Las pegas de Antonio Lobato con el GP de Mónaco:

Las pegas de Antonio Lobato con el GP de Mónaco: "No hay sitio, es todo muy pequeño"

El Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 es uno de los más icónicos del calendario, pero también uno de los más problemáticos a nivel logístico. Los periodistas especializados Antonio Lobato y Carlos Miquel han analizado las crecientes dificultades que presenta el evento, señalando que el circuito se ha transformado en un espacio caótico donde el negocio parece haber desplazado a la competición. El problema principal, según Antonio Lobato, es la práctica desaparición del paddock. "No existe paddock en Mónaco", sentencia el periodista. Lo que antes era el centro neurálgico de los equipos es ahora "un pasillo de un metro y medio" en una zona y "un pasillo de 2 metros" en otra. Esta situación hace imposible el trabajo de los medios, hasta el punto de que "nadie ha hecho un directo dentro del paddock, porque no hay paddock". La razón de esta reducción de espacio es puramente comercial. En su lugar, se ha construido "un hospitality para de paddock Club, diez veces el mayor hospitality de un equipo de fórmula 1". Se trata de un "negocio absoluto", con entradas que alcanzan los "5000 euros por barba", lo que evidencia cómo la organización ha priorizado la exclusividad y los ingresos sobre la funcionalidad para equipos y prensa explicó Carlos Miquel Carlos Miquel coincide y describe la experiencia de trabajar en Mónaco como "una locura". El circuito no solo atrae a aficionados del motor, sino también a "famosos y un montón de gente que no son de las carreras". El problema es que "en Mónaco no hay sitio, es todo muy pequeño", con un único camino para moverse. Miquel relata el agobio de intentar llegar a la línea de boxes sorteando a gente "haciéndose un selfie con los yates", con el riesgo de caer al agua. Esta masificación ha terminado con el debate sobre cuál era el peor paddock del mundial. Si antes la discusión era "o Mónaco o Brasil", ahora "ya no hay discusión". Aunque Lobato admite que el trazado antiguo era "más incómodo en algunas cosas", recuerda que hace 20 años al menos había una experiencia más auténtica, a pesar de las deficiencias. Como ejemplo de esas incomodidades pasadas, Lobato rememora cómo los tres últimos equipos de la clasificación "estaban allí en el exilio", en un garaje a 600 metros del paddock principal. "Era una vergüenza", afirma. Incluso las condiciones para la prensa eran precarias, con bocadillos de "jamón York con mantequilla" que eran "añejos". El ambiente del Gran Premio es "muy bonito, muy loco", pero también da lugar a "cosas surrealistas". Lobato cuenta una anécdota ocurrida mientras se preparaba para un directo en el box de Ferrari, que estaba abarrotado de fans del ídolo local, Charles Lecler. En ese momento, "llegó el príncipe Alberto con todo su séquito y todos sus guardaespaldas", desatando un caos todavía mayor en un espacio ya de por sí colapsado.

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