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Los ciudadanos kenianos han salido este martes a las calles a protestar por la creación de un nuevo centro de cuarentena en Kenia destinado a estadounidenses potencialmente expuestos al ébola en la República Democrática del Congo (RDC). Ante esta revuelta, la policía ha respondido lanzando gas lacrimógeno a los manifestantes, e incluso, según AFP, llegando a varias detenciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado, recientemente, la emergencia sanitaria internacional a raíz del brote en la RDC, en total, se han confirmado 515 contagios y 91 fallecidos. La zona de aislamiento, ubicada en la base aérea de Laikipia (Nanyuki), tiene una capacidad de 50 camas y, además, será gestionado por personal estadounidense. Kenia, a diferencia de la RDC que afronta un importante brote de ébola, nunca ha registrado un caso del virus de Bundibugyo. Hasta ahora, Uganda ha sido el único territorio cercano que ha registrado casos de ébola , en concreto, 19 infecciones, la mayoría procedentes de habitantes congoleños que cruzaron la frontera. Es por ello, que muchos ciudadanos kenianos se oponen a la llegada de posibles portadores de la enfermedad . La revuelta ha congregado decenas de personas cerca de la base aérea, donde se ubica el centro de cuarentena. Varias personas han ido equipadas con material de protección llevando un ataúd con la palabra «ébola» escrita en el. En consecuencia, la policía ha arrestado a manifestantes y lanzado gas lacrimógeno. Entre los participantes, Zipporah Wachira expresó su rechazo al proyecto al asegurar que «no tenemos esa enfermedad en este país... están trayendo un virus a nuestro país». En la misma línea, Priscilla Waimani envuelta en una bandera keniana denunció la iniciativa: «Me gustaría saber por qué han pensado que nuestro país es un vertedero ». No es la primera vez que la instalación causa revuelo, de hecho, el pasado 1 de junio también se produjeron protestas , en las que murieron dos personas según sostienen organizaciones de derechos humanos, aunque las circunstancias de los decesos siguen sin estar claras. En este punto, los ciudadanos no son los únicos que han expresado su negativa. El Tribunal Superior de Kenia dictó una orden temporal de suspensión de la obra, sin embargo la construcción ha continuado. Asimismo, varios políticos locales de Laikipia se han posicionado, recientemente, en contra del proyecto. El presidente de Kenia, William Ruto, ha defendido la iniciativa estadounidense, argumentando que el país mantiene una deuda de gratitud con Washington por años de ayuda. La semana pasada el Ejecutivo recordó que «el pueblo y el Gobierno estadounidenses han sido nuestros socios en materia sanitaria durante casi 25 o 30 años» y justificó la construcción del centro asegurando que rechazar una petición financiada íntegramente por Estados Unidos sería «muy desafortunado». « Pareceríamos muy poco humanos » , añadió. Mientras tanto, Washington promete aportar 13,5 millones de dólares más al centro, de manera que se refuerce la preparación frente al virus. Aunque el proyecto fue concebido inicialmente para poner en cuarentena a ciudadanos estadounidenses procedentes de la República Democrática del Congo, el Ministerio de Sanidad asegura que las instalaciones también podrán ser utilizadas por la población local. En cualquier caso, los protestantes mantienen que Estados Unidos debe plantar cara al problema desde su propio terreno: «Lo que decimos es que los estadounidenses deben llevarse su ébola de vuelta a su país ». Ante el aumento de las movilizaciones, la embajada de Estados Unidos en Kenia ha emitido un comunicado a sus ciudadanos en Nanyuki, en el que les pide precaución. Además, la instalación del centro se produce tras el acuerdo sanitario firmado el año pasado, por el que Kenia aceptó compartir datos sanitarios con Washington a cambio de ayuda económica.
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