elDiario.es
Un enclave protegido donde la Ribeira das Cortes reúne doce pozas señalizadas y recorridos por un paisaje de agua y granito La villa de Portugal donde las casas se construyen entre rocas gigantes de granito, un castillo templario y 10 iglesias En el centro de Portugal, la Serra da Estrela concentra algunos de los paisajes de montaña más reconocibles del país. En este entorno se sitúa Cortes do Meio, una freguesia del municipio de Covilhã ubicada en una zona donde el relieve y el agua forman parte del día a día. La localidad, integrada en la Beira Baixa, conserva una imagen muy ligada a la arquitectura tradicional, con calles empedradas y casas de granito adaptadas a la pendiente del terreno. Con el paso del tiempo, el pueblo se ha dado a conocer como “la capital de las piscinas naturales”, una denominación que responde a la presencia de una docena de zonas de baño repartidas a lo largo de la Ribeira das Cortes. Este arroyo, de origen semiglaciar, discurre por la vertiente sur de la Serra da Estrela y rodea la aldea, dando lugar a pozas, cascadas y espacios fluviales de agua fría y clara. No se trata de una única playa de interior, sino de un conjunto de enclaves que han acabado definiendo la identidad de Cortes do Meio. La visita a este lugar no se limita únicamente al baño durante los meses de calor. Las pozas forman parte de un entorno de montaña declarado parque natural, con senderos que permiten recorrer el paisaje y acercarse a distintos puntos del cauce. A esto se suma el propio núcleo urbano, donde la piedra, las jardineras y las calles estrechas mantienen el carácter de una aldea serrana. Todo ello configura un destino que combina baño fluvial, rutas a pie y contacto directo con un territorio marcado por el agua. Las piscinas naturales de Cortes do Meio El principal atractivo de la zona se encuentra en la Ribeira das Cortes, que a lo largo de su recorrido forma hasta 12 piscinas naturales señalizadas. Entre las más conocidas figuran el Poço da Fatela, el Poço da Ponte Velha, el Poço da Monteira, el Poço das Azenhas, el Poço do Funil, el Poço do Forno Velho, el Poço da Formiga, el Poço do Combarão, el Poço do Embude, el Poço da Penha Fundeira, el Poço do Inferno y el Poço da Cascata. Cada una presenta características propias, ya sea por la profundidad, la forma de las rocas, la presencia de pequeños saltos de agua o el tipo de acceso. De todas ellas, solo una dispone de servicios como zona de césped, baños o bar. El resto mantiene un carácter más natural, por lo que la experiencia depende en gran medida del acceso, del estado del terreno y de la precaución de quienes las visitan. Aunque los caminos están señalizados, es recomendable llevar calzado adecuado, especialmente en los tramos donde la roca puede estar mojada o el sendero presenta mayor pendiente. No se trata de un paseo urbano, sino de una visita a un entorno de montaña. El Poço da Monteira actúa como la playa fluvial de la aldea. Se encuentra río arriba y destaca por su amplia lámina de agua, la presencia de cascadas y los servicios disponibles. Por ello, suele ser una de las opciones más accesibles para quienes buscan un baño sin alejarse de las zonas acondicionadas. Además, permite entender el papel del arroyo en la vida local, donde el agua forma parte del paisaje y del entorno cotidiano. Otro de los puntos destacados es el Poço da Ponte Velha, una laguna de poca profundidad que suele asociarse a un uso más familiar. Por su parte, el Poço da Fatela presenta una mayor dimensión, con aguas de tonalidad esmeralda y una cascada. En el Poço das Azenhas, el entorno incorpora restos de antiguas construcciones ligadas a la actividad tradicional, lo que añade un componente patrimonial al recorrido. A medida que se avanza por la Ribeira das Cortes aparecen otros enclaves con rasgos propios. El Poço do Funil cuenta con una pequeña cascada, mientras que el Poço do Forno Velho destaca por una superficie de agua más amplia. El Poço da Formiga se sitúa en un punto desde el que se accede al Poço do Combarão a través de un puente, y el Poço do Embude combina una poza de menor tamaño con varios saltos de agua. Más adelante se encuentran el Poço da Penha Fundeira y el Poço do Inferno en las proximidades de un refugio de pastores. El recorrido culmina en el Poço da Cascata, situado a unos 1.400 metros de altitud. Este enclave se asocia a un salto de agua de aproximadamente 20 metros y a una laguna de aguas claras, en un tramo más elevado del itinerario. La altitud y el desnivel hacen que no todas las zonas resulten igual de accesibles. Por ello, aunque Cortes do Meio sea conocido por sus pozas, la visita implica asumir las condiciones propias de un entorno natural. La claridad del agua es uno de los rasgos comunes en estas piscinas. En función de la luz, la profundidad y el fondo, las tonalidades varían entre verdes y azules. Este aspecto, junto al buen estado de conservación del entorno, ha contribuido a que la aldea se consolide como un punto de referencia dentro de la Serra da Estrela. Además de las zonas de baño, el entorno permite recorrer senderos que conectan con el paisaje serrano. Estos caminos ayudan a contextualizar las piscinas dentro de un territorio más amplio, donde la roca y la vegetación forman parte del mismo conjunto. De este modo, la llamada “capital de las piscinas naturales” no se explica solo por el número de pozas, sino por la forma en la que el agua estructura el paisaje, el ocio y la identidad de esta aldea portuguesa.
Go to News Site