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El Prado saca pecho y exhibe músculo de sus últimos 25 años | Collector
El Prado saca pecho y exhibe músculo de sus últimos 25 años

El Prado saca pecho y exhibe músculo de sus últimos 25 años

El Prado ha pasado de ser un enfermo crónico a ser una de las instituciones internacionales más sólidas. En contra de lo que muchos creen, el Prado no es un museo cerrado . Con más de 200 años a sus espaldas, sigue vivito y coleando. Se halla, según su director, Miguel Falomir, «en constante evolución. El Prado será lo que la gente quiera que sea». Una evolución tanto cuantitativa como cualitativa que se puede apreciar especialmente en sus últimos 25 años de vida , un periodo que coincide con lo que llevamos de siglo XXI. Las cifras de lo conseguido por el Prado en estos años hablan por sí solas: 14.203 nuevas obras incorporadas a sus colecciones, de las que 3.877 han llegado a través de donaciones y legados (922 pinturas, 110 esculturas, 3.655 dibujos, 4.516 estampas y 5.000 fotografías), más de 350 exposiciones temporales, más de 6.000 obras restauradas, 13.809 piezas prestadas para exposiciones temporales, 3.416 depositadas en 284 instituciones, 330 libros publicados, un campus con 76.000 metros cuadrados... Ha duplicado en este tiempo sus visitantes (de los 1,8 millones en 2000 se ha pasado a más de 3,5 millones en 2025 y, si sigue esta progresión, en 2050 habría 6 millones, algo inasumible). El Prado ha sido visitado por más de 64 millones en el último cuarto de siglo. Hoy abre 362 días al año. Para Falomir , lo más importante, y difícil, que ha permitido el mayor cambio del museo en su historia llegó con el pacto de Estado, «que se ha respetado escrupulosamente», y la aprobación en 2003 de una ley propia del Prado , que le otorgó una mayor autonomía. «Fue una revolución. El Prado ha respondido con responsabilidad , al margen de escándalos; una estabilidad institucional, seriedad en el uso del dinero y cumplimiento de sus obligaciones financieras, y continuidad», apunta su director. Con los Presupuestos Generales del Estado congelados desde 2023, el museo cuenta con un presupuesto anual de unos 72 millones de euros. Ha tenido superávit prácticamente todos los años y pudo superar la crisis del Covid tirando del remanente de tesorería. Pero, lejos de quedarse ensimismado celebrando este éxito, saca pecho de lo conseguido, exhibe músculo («estamos orgullosos de lo que hemos hecho»), pero también se propone repensar cómo será el museo en los siguientes 25 años . Su próximo gran reto (tanto logístico, como económico) será la inauguración del Salón de Reinos (cuya apertura al público se prevé para finales de 2028), con el que concluirá el Campus del Prado. Una ampliación de la pinacoteca que se suma a la de Jerónimos (acometida por Rafael Moneo en 2007) y a la transformación del Casón del Buen Retiro en su centro de estudios. Qué mejor manera de ilustrar la historia del museo en estos 25 años que mostrarla en una exposición, 'Prado. Siglo XXI'. Comisariada por Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, y Elena Cenalmor, ha sido patrocinada por la Fundación Amigos del Prado y la colaboración de la Comunidad de Madrid, dos de las instituciones que más han apoyado el museo. Se exhiben, hasta el 27 de septiembre, en las salas C y D de Jerónimos, 98 obras adquiridas por el museo o por el Estado y adscritas al Prado, pero también donadas y legadas a la pinacoteca por coleccionistas y mecenas como Plácido Arango, Alicia Koplowitz, José Luis Várez Fisa y William B. Jordan , el que fuera conservador del museo Juan José Luna , o la profesora Carmen Sánchez , que dejó en herencia al museo bienes por valor de 758.646,18 euros para la adquisición y restauración de cuadros. Para la compra de 'Retrato de niña con paloma', de Simon Vouet, se usó el micromecenazgo. A duras penas se obtuvo el dinero necesario. Desde 2008 no se ha utilizado la fórmula de la dación por pago de impuestos (es Hacienda la que debe dar luz verde). Entre las incorporaciones más destacadas en estos 25 años , 'Ferdinando Brandani', de Velázquez (23 millones de euros); 'El vino de la fiesta de San Martín', de Bruegel el Viejo (7 millones); 'La condesa de Chinchón', de Goya (unos 24 millones); o 'La Virgen de la Granada', de Fra Angelico, comprada a la Casa de Alba por 18 millones. Estas dos últimas fueron galardonadas como las mejores adquisiciones del año por la revista 'Apollo'. Adquirida en 2025, se muestra por vez primera en el museo 'El descanso en la huida a Egipto', de Luisa Roldán, conocida como La Roldana , la gran escultora barroca española. Pero son muchas más las obras presentes, de artistas como Juan de Flandes, El Greco, Zurbarán, Ribera, Rubens, Berruguete, Alonso Cano, Murillo, Van der Hamen, Mengs, Federico de Madrazo, Sorolla, Regoyos, Fortuny, Picasso o Ramón Gaya. «Esta es una exposición diferente. No es monográfica, ni temática. Es una exposición celebrativa, reflexiva, didáctica», advierte Alfonso Palacio. Para el director adjunto del Prado, « el museo está bien, con mucho músculo ». Subraya la excelencia de sus colecciones, la eficacia de su gestión económica, su vocación investigadora, la educación, su proyección internacional... Pero añade que hay que hablar de «lo que es el museo, lo que se espera de él en los próximos 25 años, sus muchos retos y desafíos ». Ha querido incluir en la muestra las líneas estratégicas del museo, como la incorporación de más mujeres artistas (Sofonisba Anguissola, Rosario Weiss, Antonia de Bañuelos o María Blanchard), la fotografía, miniaturas, álbumes de grabados, cuadernos de dibujo... A este centenar de obras presentes en la exposición se suman otras 150 repartidas por la colección permanente, que se identifican gracias a una etiqueta. En las esquinas de las salas se explican algunos de los cambios en la museografía del Prado en los últimos 25 años: peanas, cartelas, catenarias, las telas adamascadas que se retiraron de las paredes en 2012, el logo de la imagen corporativa, iluminación, climatización... La exposición continúa en el pasillo que conecta las salas C y D con algunos de los 330 libros editados (catálogos de exposiciones, boletín del Prado...). En la sala D, se proyectan vídeos sobre distintas áreas del museo: restauración, educación, proyección nacional e internacional, comunicación... Concluye la muestra en la tienda instalada a la salida del recorrido con un espacio que a buen seguro tendrá una buena acogida del público, dado que el Prado prohíbe hacer fotos en sus salas. Gracias a la aplicación Photo Prado , los visitantes podrán llevarse una fotografía personalizada en algunas salas y junto a las obras más emblemáticas de la colección. Tanto Javier Solana , presidente del Patronato del Prado, como Mariano de Paco , consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, tuvieron palabras de elogio para el museo. El primero, ligado a la pinacoteca desde 2010, comenta que, «pese a que sus colecciones y exposiciones son maravillosas, lo mejor son los trabajadores del museo y su magnífico equipo directivo». El segundo no dudó en calificar el Prado como «la mejor pinacoteca del mundo». «Nuestro gran valor turístico -prosigue De Paco- es nuestra cultura». Por su parte, Nuria de Miguel , secretaria general de la Fundación Amigos del Prado, dio la enhorabuena al museo por estos 25 años, en los que la institución ha contribuido con más de 32 millones de euros y la aportación de 56 obras de arte.

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