Diario de Noticias
Escribimos esta carta desde las instituciones firmantes, con la desazón, la derrota y el desánimo que provocan las situaciones injustas. Estos últimos años tenemos los oídos llenos de discursos sobre la lucha contra la despoblación, la defensa del medio rural y la necesidad de mantener vivos nuestros pueblos. Lo curioso es que, mientras se pronuncian esos discursos, el propio Gobierno de Navarra se dedica a cerrar uno a uno los pocos servicios que todavía conseguimos sostener, entre ellos nuestras piscinas. Las mismas piscinas que, hace décadas, el Gobierno subvencionó generosamente –hasta el 75% de la inversión– para que los pueblos pequeños pudieran ofrecer un servicio básico de convivencia, ocio y refugio frente al calor. Entonces se nos animó a construirlas. Hoy, en cambio, se nos exige adaptarlas a nuevas normativas sin aportar financiación suficiente para hacerlo. Evidentemente, no podemos asumir obras que superan el medio millón de euros con presupuestos municipales de 40.000 ó 90.000 euros anuales, porque ni nos dan los préstamos, ni tenemos financiación. Se nos condena al cierre, así de sencillo.
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