El Plural
En estos días se ha hecho viral en redes el vídeo de una entrevista a la fabulosa Almudena Cid. O, más bien, un conato de entrevista o una de esas preguntas de "aquí te pillo, aquí te mato" hechas cuando algún famoso o famosa asiste a un evento. En este caso ignoro en qué consistía el evento y, la verdad, me importa poco. Porque la cuestión es que la periodista en cuestión abordó a Almudena Cid y le preguntó por enésima vez por las andanzas de su ex, Cristian Gálvez, con el que ya hace cinco años que acabó su relación. La que ha sido la mejor gimnasta española, también actriz, escritora, y comentarista de las retransmisiones de rítmica en televisión se indignó, y con razón. Sin perder su educación -que ya tiene mérito-, ni su dulzura al hablar, le preguntó a su vez por qué a su ex no le preguntan con la misma insistencia por ella. Y siguió diciendo que lo consideraba profundamente injusto. Y se quedó corta, sin duda. Almudena tiene un currículum que marea con solo mirarlo. Ha sido ocho veces campeona de España de gimnasia rítmica, uno de los deportes que más esfuerzo supone y menos se valora. Por si fuera poco, es la única gimnasta que ha estado presente en cuatro finales de los Juegos Olímpicos, en las que ha obtenido dos diplomas olímpicos. Y, lejos de desaparecer ha sabido reinventarse como comentarista en las retransmisiones de su deporte, además de cómo actriz y como prolífica escritora, mucho más allá de una típica biografía o unas memorias. Y la lista de premios y reconocimientos que ha merecido es interminable. Así que lo que menos debería de importar es lo que suceda o deje de suceder con su exmarido. Almudena estuvo muy acertada al responder preguntando sobre si a él le hacían las mismas preguntas sobre ella. Una pregunta retórica, por más que la periodista se empeñara en defender lo contrario. Porque lo que la gimnasta estaba haciendo es poner de manifiesto el machismo de una sociedad que, a pesar de sus incuestionables méritos, no deja de verla como la ex de alguien. De alguien que, además, no le llega ni a la suela de la puntera, dicho sea con todos los respetos. Ella estaba indignada, y, por suerte, hemos sido muchas personas las que nos hemos indignado con ella. Por improcedente, por injusto, por machista y porque, como también dijo ella, es de muy mal gusto, además de una falta de sensibilidad y de empatía que quita el hipo. Por no decir otra cosa. Y, como quiera que la periodista en cuestión no había metido la pata lo suficiente, le espetó un "¿Lo que quieres es pasar ´página?", tan obvio como innecesario. Así que, una vez más, me quito el sombrero ante una Almudena Cid que no solo es una referente en el deporte, sino que tiene una educación exquisita. De lo contrario, podía haberle lanzado una de esas mazas que con tanta maestría...
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