Cope Zaragoza
Hay realidades que, una vez descubiertas, impiden dormir tranquilo. Eso es lo que le ocurrió a Majo Gimeno, fundadora de la ONG Mamás en Acción. Tras descubrir que había niños ingresados completamente solos en los hospitales, sintió un impulso que ha transformado su vida y la de miles de personas. Lo que comenzó como una reacción visceral es hoy una red con más de 3.000 voluntarios en 13 ciudades de España que acompaña a niños en 55 hospitales. Así lo ha contado la propia Gimeno en el espacio 'Gente que cuenta' del programa 'Mediodía Cope Más Valencia', con Carles Villeta. El proyecto no nació de una estrategia, sino de una "sacudida emocional". Majo Gimeno ha relatado que todo comenzó un día en el Hospital La Fe de Valencia, cuando vio a un niño enfermo y solo en una habitación. "Tenía la edad de mi hija y aquello me quitó la paz", ha explicado. Al preguntar en el control de enfermería, le confirmaron con naturalidad que el niño no tenía padres, algo que Gimeno no podía concebir que ocurriera en España. Su ofrecimiento para quedarse con él fue denegado por no pertenecer a ningún colectivo, pero ese momento lo cambió todo. Mamás en Acción "nunca fue un plan, fue una imprudencia total, la más grande de mi vida", ha confesado Gimeno. No sintió pena, sino "rabia", un enfado muy grande que la movilizó. Sin tener ni idea de cómo crear una organización, se lanzó a ello. "Se me metió ese niño en el corazón, y llegaba a mi casa, cogía a mi hija en brazos y yo veía a ese niño y la rabia me podía", ha afirmado. La ONG fue naciendo paso por paso, sin que ella fuera consciente de la magnitud que alcanzaría. El primer acompañamiento fue un shock. No era un bebé, como había imaginado, sino un niño de 7 años víctima de un maltrato brutal. "Fue durísimo. Fíjate que han pasado 10 años, y para mí sigue siendo el más duro que he hecho nunca", ha revelado. El impacto de ver su dolor y escuchar cosas que "nunca vas a querer escuchar" la dejó al borde del desmayo. En ese instante, se preguntó a sí misma: "Si fuera mi hijo, ¿qué haría?", y actuó desde el corazón, un principio que, según dice, siguen aplicando a día de hoy. La labor de los voluntarios es emocionalmente compleja. "Tú vienes a dar cariño, tú vas a involucrarte hasta las entrañas, vas a crear vínculos", ha señalado Gimeno. Los acompañamientos pueden durar semanas o meses, y en ese tiempo se enfrentan a historias muy duras y al hecho de que algunos niños "se van al cielo contigo". La clave, según ella, es entender que su labor es acompañar y dar seguridad, no salvarlos. "En tu mano solo está acompañar, que el tiempo que esté contigo se sienta seguro", ha sentenciado. Para ser voluntario no se necesita un perfil especial, "cualquiera con lo que trae de serie por venir a la tierra está capacitado", ha asegurado Majo Gimeno. La organización es inclusiva, con hombres y mujeres de todas las edades. Lo fundamental es "tener una buena intención", venir a "nutrir a ese niño de lo que a él le falta, no a nutrirte tú de él". La motivación correcta es la que nace de la idea de que "si yo no voy, él está solo. Eso te quita la paz". La labor de la ONG tiene un efecto probado. En 2018, tras 10.000 horas de acompañamiento, el hospital La Fe presentó en un congreso nacional de pediatría la "evidencia científica" de que el trabajo de Mamás en Acción consigue que los niños "se recuperaran antes". Además, se demostró que en los niños que habían sufrido maltrato, "al ser inoculados con cariño, ese patrón de agresividad no ha aparecido nunca". Para Gimeno, esto es la prueba de que "el amor cura científicamente probado". Esta historia de amor y compromiso ha sido llevada al cine en el documental 'Leonas', dirigido por Juan Manuel Cotelo. Aunque a Gimeno le daba "miedo" la exposición y la posible avalancha de interés, el resultado ha sido un éxito. "La gente suele decir que sale del cine muy removida, pero con ganas de hacer más por los demás, y eso es una maravilla", ha comentado. La película busca incomodar y hacer que el espectador mire a su alrededor, porque "todos tenemos un niño solo a nuestro alrededor". Finalmente, Majo Gimeno ha querido lanzar un mensaje universal: "El voluntariado empieza en casa". Anima a la gente a buscar a esas personas solas en su entorno más cercano, ya sea una vecina mayor, un compañero de trabajo o un familiar. "Ojalá la gente salga del cine diciendo que tiene que mirar hacia eso que no quería mirar", ha concluido, porque el mayor impacto se crea al "dejar de mirarnos el ombligo".
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