El Plural
El Partido Popular ha vuelto a situarse en contra de los intereses hídricos de Castilla-La Mancha. Esta vez ha sido el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, quien ha cargado contra los hipotéticos recortes al trasvase Tajo-Segura y ha acusado al Gobierno de "poner excusas políticas" basadas en el medio ambiente para reducir los envíos de agua hacia el Levante. Un nuevo ataque al Tajo que ha llegado, de nuevo, con el silencio de Paco Núñez, presidente del PP castellanomanchego, que sigue sin confrontar públicamente con los dirigentes de su propio partido cuando el debate del agua incomoda a Génova. Pérez Llorca ha defendido este martes que la Comunitat Valenciana necesita que se garantice el trasvase para proteger a la agricultura de la provincia de Alicante. Lo ha hecho después de que, hace unas semanas, el Tribunal Supremo haya avalado los caudales ecológicos establecidos para el río Tajo al desestimar el recurso del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS) contra la revisión del Plan Hidrológico del Tajo aprobada por real decreto en 2023. Lejos de asumir el pronunciamiento judicial como una garantía para la recuperación ambiental del río, el presidente valenciano ha vuelto a presentar la reducción del trasvase como una decisión política contra el Levante. Ha sostenido que en España existe "un problema con el agua" y ha reclamado al Ejecutivo central que piense en "el bien común que es todo el país", no en "estrategias electorales". El argumento, sin embargo, vuelve a dejar fuera la realidad de Castilla-La Mancha, una comunidad autónoma que lleva décadas soportando las consecuencias de ser cuenca cedente mientras otros territorios han construido parte de su modelo agrario sobre recursos ajenos. El mensaje del dirigente valenciano encaja en la estrategia que el PP del Levante mantiene desde hace meses, presentar los caudales ecológicos como un obstáculo para sus intereses y no como una obligación legal y ambiental para proteger un río deteriorado. Pérez Llorca ha insistido en que la Comunitat Valenciana es "pionera" en reutilización de agua y ha reivindicado que sus agricultores son "los más eficientes de Europa". Pero esa apelación a la eficiencia no responde a la cuestión de fondo, que es si el Tajo puede seguir siendo tratado como una reserva permanente para satisfacer demandas externas mientras Castilla-La Mancha exige prioridad para la cuenca cedente. Nueva posición incómoda para Núñez El choque político vuelve a colocar a Paco Núñez en una posición incómoda. El líder del PP castellanomanchego ha utilizado en numerosas ocasiones el Pacto Regional por el Agua como bandera, pero cuando dirigentes de su partido en Valencia, Murcia o Alicante reclaman más trasvase, su contundencia desaparece. Núñez ha defendido, una y otra vez, que cumplirá ese pacto "íntegramente", pero ese documento recoge principios difíciles de compatibilizar con la defensa cerrada del Tajo-Segura que sostiene el PP en el Levante. El Pacto del Agua de Castilla-La Mancha defiende la prioridad de los usos propios de la cuenca cedente, la protección ambiental de los ríos, la aplicación...
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