ABC
La secretaria general de Amnistía Internacional se subió a la parra de la enajenación y el maximalismo cuando dijo que la UER, gestora de la verbena de Eurovisión, había «traicionado a la humanidad». Reproducimos sus palabras por si un día de estos el lector se cruza con los muchachos de Agnès Callamard –llevan chalecos identitarios y se les ve venir de lejos–, para que vaya sobre aviso y sea generoso con su donativo, consciente del fin superior al que apunta la organización libertaria, bregada desde hace décadas en causas tan justas como la de evitarle a ETA el sambenito facha de terrorista. La traición eurovisiva a la humanidad –algo debió de sentarle mal a Callamard– consistía en haber tolerado la... Ver Más
Go to News Site