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Aunque adelantar siguió siendo prácticamente imposible, la carrera dejó suficientes sobresaltos como para merecer un análisis detenido. Y de eso se encarga el Podcast Técnica Fórmula 1 El GP de F1 de Barcelona presume de lleno en la nueva etapa de convivencia con Madrid El Gran Premio de Mónaco de F1 volvió a demostrar que no necesita muchos adelantamientos para dejar una carrera cargada de lecturas. La cita del Principado sigue siendo un caso aparte dentro del calendario: estrecha, lenta, difícil de leer y casi siempre decidida por la clasificación y la posición en pista. Pero esta vez, aunque adelantar siguió siendo prácticamente imposible, la carrera dejó suficientes sobresaltos como para merecer un análisis detenido. Y de eso se encarga el Podcast Técnica Fórmula 1 . Antonelli, otra vez La victoria fue, una vez más, para Kimi Antonelli. El italiano sigue ampliando su dominio y suma ya cinco triunfos consecutivos en una temporada que empieza a tener un dueño muy claro. Su fin de semana fue sólido desde el sábado, cuando logró la pole por muy poco frente a Max Verstappen, y se confirmó el domingo con una gestión impecable de la salida, las resalidas y los momentos de mayor presión. El primer golpe importante llegó precisamente con Verstappen. Su fallo de motor en la salida cambió por completo el guion de la carrera y dejó al neerlandés fuera de la lucha antes de que Mónaco pudiera siquiera desarrollar su habitual partida de ajedrez. En un circuito en el que recuperar posiciones es casi una misión imposible, cualquier problema inicial se convierte en una condena. Episodios extraños A partir de ahí, la carrera se fue llenando de episodios extraños. Las sanciones por exceso de velocidad en el pit lane tuvieron un peso enorme y alteraron varias posiciones importantes. La más dolorosa fue la de Pierre Gasly, que acabó fuera del podio por apenas 0,1 km/h. En una pista en la que cada metro cuenta y cada decisión pesa, ese margen mínimo resume bien la crueldad de Mónaco. Ferrari volvió a quedar señalada por decisiones difíciles de explicar. La gestión de las paradas, especialmente haciendo esperar a Charles Leclerc mientras Lewis Hamilton cumplía una penalización, comprometió la carrera del monegasco en su propia casa. Después llegó el accidente de Leclerc en una resalida, aparentemente relacionado con un problema de frenos, y sus críticas posteriores a Brembo, respondidas después por la marca italiana. Un domingo complicado para muchos También Mercedes tuvo un domingo complicado con George Russell. Su carrera quedó arruinada por una mala gestión del equipo y terminó agravándose con nuevas sanciones. A ello se sumaron maniobras muy discutibles, tanto de Russell como de otros equipos, en una carrera en la que algunos pilotos actuaron más como tapón estratégico que como competidores directos. Williams, por ejemplo, utilizó esa lógica para frenar rivales y facilitar la estrategia de su compañero, generando situaciones tensas y algún incidente por detrás. El podio de Isack Hadjar fue una de las notas positivas del fin de semana. El piloto logró mantenerse arriba a pesar de los problemas y aprovechó una carrera en la que la limpieza, la precisión y la resistencia mental valieron casi tanto como el ritmo. También Fernando Alonso logró sumar un punto, mientras los dos Racing Bulls entraron en zona de puntos junto a Esteban Ocon. Protagonista tras Mónaco: el ADUO Mónaco dejó, además, la confirmación de un elemento clave para el resto de la temporada: el ADUO. La distribución del rendimiento y de las posibilidades de desarrollo abre una nueva fase del campeonato. Red Bull aparece como el equipo más fuerte, Mercedes queda algo por debajo, Ferrari cuenta con más margen de desarrollo y recursos, y Audi y Honda se sitúan en una posición todavía más comprometida. La conclusión es que Mónaco no ofreció una carrera clásica de adelantamientos, nunca lo hace, pero sí una prueba llena de tensión, errores, sanciones y decisiones estratégicas discutibles. Antonelli volvió a ganar, pero detrás de su victoria hubo mucho más que una procesión. Hubo una carrera incómoda, caótica y reveladora. Bastante piropo es este para Mónaco.
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