Faro de Vigo
«Yo nací detrás de un mostrador. Mi madre me tenía en la basculita de pesar las patatas cuando era un bebé». Emilia Fernández Fernández es miembro de una histórica saga del comercio y la hostelería de Baiona. Su abuela materna fundó el recordado bar Moscón en pleno casco histórico y su abuelo materno, la fábrica de gaseosas El Pombal en Sabarís. Sus padres regentaron durante décadas La Real, un establecimiento en «el que había de todo», un auténtico precursor de lo que hoy conocemos como centro comercial en un solo local. Ahí se crió ella y ahí le enseñaron lo que hay que saber para tratar con un cliente y aprendió a amar la profesión. «Es que a mí lo que me gusta es el trato con la gente, de verdad», asegura en los pasillos de la ferretería Electrogayfer, la que ha sido su casa durante 40 años, en el número 3 de la Rúa Palos de la Frontera, en Baiona.
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