Cope Zaragoza
Después de que el Papa alucinara con el monumental casteller de 6 niveles que le han preparado los miembros de una de las collas que mantienen y practican esta hermosa e impresionante tradición catalana, el Pontífice ha iniciado el acto con una bendición en catalán. Después, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha dado la bienvenida en catalán al Santo Padre: «Buenas tardes, bienvenido a Barcelona, a Cataluña, a su casa. Estamos enormemente felices y agradecidos de tenerle entre nosotros, esta es la juventud del Papa, juventud acumulada», ha comenzado el cardenal que no podóia resistir su sonrisa, «todos somos jóvenes ante el Santo Padre». «Estamos en el estadio donde se celebraron los Juegos Olímpicos que relanzaron la imagen internacional de esta ciudad», ha recordado el Cardenal, «Aquí, una noche de julio de 1992, se encendió la llama olímpica. Hoy, 34 años después, queremos que su presencia entre nosotros y su bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, nuevo pebetero de la ciudad, sirva para crear una nueva Barcelona que sea ciudad de Dios como a quería Gaudí», ha proseguido Omella, que ha tenido un recuerdo a los miles y miles de personas que «hoy querrían estar aquí, pero que no han podido por limitaciones de aforo o por razones de seguridad». El arzobispo ha querido hacer referencia al castell con el que se ha iniciado el acto, para felicitar a los artífices de esa tradición tan meritoria: «Hemos iniciado esta Vigilia con un castell, una de las tradiciones más hermosas de esta bella cultura catalana. Ha sido un tres de ocho levantado por el grupo La Colla Castellera de Villafranca del Penedés, un aplauso para ellos». Omella ha resaltado el simbolismo del castell: «Como ha podido ver los castells son torres humanas de diversos pisos de altura, reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y recuerdan mucho a las torres de los evangelistas (de la Basílica de la Sagrada Familia) que verá usted mañana, creemos que sirvieron de inspiración al arquitecto, son símbolo de lo que podemos hacer los humanos cuando trabajamos en equipo». Cogiendo ese ejemplo Juan José Omella ha concluido reflexionando sobre que «otra humanidad es posible cuando nos unimos y alzamos la mirada hacia Dios». Omella se ha dirigido al Pontífice asegurándole que «estamos ansiosos de escuchar sus palabras, ojalá recojamos unos momentos de silencio para invocar el Espíritu Santo y que sea hoy el fuego del Espíritu Santo quien guíe y quien impulse todo lo que va a suceder en esta Vigilia.»
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