Diario de Noticias
Si eres cristiano (si lo eres de verdad, claro, no de pega) no puedes votar a Vox. Lo siento, Lutxo. Y conste que no lo digo yo. Lo dice el Papa León. O sea, que si te gusta Vox, no tienes nada de cristiano. Aunque vayas mucho a misa. Tienes que elegir: o ser cristiano o ser de Vox. El discurso de Vox es incompatible con el mandato de Cristo. En el fondo, el Papa León es sanchista, Lutxo, lo lamento por ti. Pero es obvio que le gusta lo que hace Sánchez. Todo ese buenismo social de antaño con fecha de caducidad. Y les echa la bronca en serio a Abascal y a Aznar, que son los actuales representantes de los nuevos y feroces señores del dinero global. Feijóo es un cero a la izquierda, me temo. Yo le llamaría O Feijó, Lutxo. No le importa ni al Papa. Y eso que estuvo siete minutos aplaudiendo un discurso que no le tuvo que hacer ninguna gracia. Siete minutos. Luego me vino a la mente Figaredo, el sobrino de Rato. Un personaje muy llamativo, siempre con ceño de enfado, que dice que es del Opus y de Vox a la vez. Pues muy bien. Supongo que él sabrá en qué dosis combinar ambas substancias. Aunque me imagino que no será el único. Seguro que aquí, en el viejo reino, hay unos cuantos figaredos orgullosos de serlo, naturalmente. La comedia humana es limitada, los personajes son siempre los mismos. Los clásicos son arquetípicos. Cambian las circunstancias, pero el argumento es el de siempre. Y cuando la plebe se pone nerviosa quiere tiranos al mando. El pobre ciudadano de hoy en día ve el poder cada vez más lejano y abstracto. Otra vez. A mí, esto ya está empezando a cansarme, Lutxo, le digo. Y me pregunta: ¿Y a qué edad dices que podrías empezar a jubilarte del todo? Así que le digo que, en realidad, podría haberlo hecho ya hace tiempo, claro. Y entonces me mira y me suelta el viejo mantra: Esperemos que sea para bien.
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