ABC
No cambió nada Sonia Bermúdez. Ni una sola pieza respecto al equipo que había goleado días antes en Son Moix. ¿Para qué tocar algo que funciona? España llegaba a Reikiavik dependiendo de sí misma, con nueve goles a favor en los dos últimos partidos, apenas dos tantos encajados en toda la fase y la sensación de que el Mundial de 2027 estaba más cerca que nunca. Y tardó cinco minutos en demostrarlo. Primer toque de Alexia Putellas. De espaldas, sin apenas levantar la vista, con una pausa que desordenó a la defensa islandesa. La catalana filtró un pase que dejó sola a Vicky López y la número 14 no perdonó. Definición limpia al palo largo, imposible para Cecilia Runarsdottir. Octavo gol de la atacante del Barça y primer paso hacia Brasil. España mandaba y lo hacía sin prisa. Tocando, moviendo y ocupando espacios. Islandia corría detrás del balón y de las líneas de pase. Todo sucedía en campo contrario. Por la izquierda apareció entonces Salma Paralluelo. Qué manera de avanzar. La extremo fue un taladro constante, obligando a la defensa islandesa a encadenar ayudas, coberturas y carreras hacia atrás para intentar contener una superioridad que parecía inevitable. LLas de Sonia Bermúdez tenían el partido donde querían. El segundo llegó en el minuto 37 y nació otra vez desde el talento y la sencillez. Alexia encontró a Ona Batlle, que con algo de fortuna se fabricó un autopase dentro del área. Levantó la cabeza y encontró sola a Edna Imade. La delantera del Bayern solo tuvo que empujarla ante Runarsdottir. Dos a cero y sensación de partido encarrilado. Pero España no levantó el pie. Ya en el descuento de la primera mitad, Ona volvió a aparecer. Carrera por banda, centro raso al área pequeña y allí esperaba Salma Paralluelo. Sin oposición. La atacante definió con suavidad, sutil y precisa, para enviar el balón al fondo de la red. Tres a cero. España tenía pie y medio en el Mundial. Y la segunda parte empezó igual que terminó la primera. Islandia encerrada, circulación española y llegadas constantes al área. Faltaba precisión para transformar tantas ocasiones en goles. Hasta que apareció otra vez Vicky López. Minuto 50. Control, mirada rápida y derechazo desde fuera del área. Un latigazo seco al palo izquierdo, imposible de alcanzar para la portera islandesa. Cuatro a cero y clasificación prácticamente sentenciada. La única concesión llegó en el minuto 58. Islandia encontró un contragolpe aislado y castigó un desajuste defensivo español. Boama apareció completamente sola y definió a placer ante Cata Coll. Primer disparo. Primer gol. La única noticia positiva para las locales. Pero España ni se inmutó. Mapi León apareció por la derecha y colgó un balón a la frontal. En la segunda jugada emergió Claudia Pina. Exterior del pie, disparo cruzado, palo y gol. Uno de esos remates que parecen imposibles hasta que alguien los convierte en rutina. Y todavía faltaba Aitana Bonmatí, que no quería quedarse fuera de la goleada. Error en la salida de la guardameta islandesa, robo inmediato y definición con la pierna menos hábil. Potente, rasa y ajustada al palo derecho para cerrar los seis goles y otra exhibición de las Guerreras. España ganó en Reikiavik como había llegado: siendo mejor, jugando mejor y confirmando que este grupo no solo quiere estar en Brasil.
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