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Veinticuatro horas a la intemperie para conseguir la última plaza en colegios de Sevilla | Collector
Veinticuatro horas a la intemperie para conseguir la última plaza en colegios de Sevilla

Veinticuatro horas a la intemperie para conseguir la última plaza en colegios de Sevilla

Como en los mejores conciertos, hay quienes este miércoles harán noche al raso en la capital hispalense. La razón, sin embargo, difiere mucho de estar lo más cerca posible del artista de turno. Varios padres de niños que comienzan su etapa escolar intentan conseguir la única plaza vacante en el colegio de su elección, aunque eso conlleve que pasen hasta 24 horas en la puerta para asegurarse de que nadie se las quita. El próximo curso 2026/27 será el primero en el que se aplique la reducción de ratio de alumnos por clase en el primer curso de Educación Infantil (3 años), pasando de 25 a 22 por aula. Un descenso de niños por clase que se ha decidido por parte de la Junta de Andalucía como medida a las tantas plazas que en años anteriores se han quedado vacías en los centros dada la caída de la natalidad. No obstante hay colegios, principalmente los concertados, donde la demanda sigue siendo muy alta y donde pese a que haya menos niños que hace varias décadas siguen estando entre los más populares. «No me imaginaba tener que hacer esto, pero es la única opción», declara Mayte a las puertas de la Doctrina Cristiana, en la avenida Padre García Tejero. Esta madre, residente en Los Bermejales, había puesto como primera opción el colegio Claret, uno de los más populares en la capital hispalense y también de los más grandes; ejemplo perfecto de centro donde la caída de la natalidad no se ha notado y las aulas se siguen llenando sin problema. El recorte de plazas, pese a que este centro tenga cinco líneas, supone que 15 niños menos puedan entrar al colegio y que, por tanto, sean admitidos en otros centros que figuraban como segunda o tercera opción. «Solo puse dos opciones (el segundo fue Marie Curie) porque no creí que mi hijo no fuera entrar en ninguno de los dos», explica la madre de Marco. Ante ello, su niño ha sido admitido en un tercer centro al que no quiere llevarlo. «Han metido a mi hijo en uno que yo no he elegido en ningún momento y como madre tengo derecho a elegir donde quiero que estudie», declara. El pasado 8 de junio concluyó el periodo de matriculación para el próximo curso. Una vez ya se han formalizado las matrículas se da un proceso extraordinario para aquellas plazas que han quedado vacantes en último momento. En este proceso ya no se compite por puntuación, sino que se adjudica al primero que llegue pidiéndola; un proceso que comienza el próximo jueves con la apertura del centro. Mayte fue a la delegación para informarse, ya que no estaba conforme con la resolución. «Me dijeron que no tenía muchas opciones, que sí quería poner un recurso que lo pusiera, pero que la única opción que había es este procedimiento, enterarme si había alguna plaza en otros colegios de la zona e intentar ser la primera en llegar a por ella», explica. Fue ahí cuando en la Doctrina Cristiana le dijeron que había quedado una última plaza libre en el curso de su hijo. «Me parece indignante que este sea el procedimiento cuando había un listado con puntuación, pero es la única opción que me daban y aquí hemos venido, 24 horas antes para asegurarnos», reconoce la madre de Marco a las puertas del que presumiblemente será su futuro colegio y que en años anteriores no había conseguido llenar sus plazas en 3 años. A las 9.00 su madre (abuela del niño) ha sido la primera en llegar, ya que según les habían informado no eran los únicos interesados en esa plaza. Sobre las 12,30 ha llegado Mayte, quien ha pedido horas en el trabajo para ello y que como comentaba a este periódico, sería relevada por su marido sobre las 15.00 horas y así irían turnándose hasta la noche, donde con sillas y provisiones permanecerán hasta que abra el centro el próximo jueves. «Yo ni me imaginaba este panorama, si estamos con un índice bajo de natalidad, si se supone que no se llenan las clases, no esperaba llegar a esto», añade, quien recalca que no entiende por qué en una zona de máxima expansión -ante la influencia de Palmas Altas- se recorta el número de plazas a pesar de que sea zona de muchas familias jóvenes . «Según nos dijeron en la delegación, esta zona y Nervión ha sido terrible», apunta Mayte. Alberto es ejemplo de que no ha sido un hecho aislado. Mientras Mayte esperaba en la puerta de la Doctrina, él hacía lo mismo en la puerta de Calasancias, en la calle Tabladilla. En su caso, ha llegado antes de que abriera incluso el colegio. Le sucedió lo mismo, padres primerizos que no pensaron que costaría tanto que su pequeño entrara en el colegio que querían y al que se le ha asignado otro que no les convence. Claret también fue su primera opción y tampoco hubo suerte ni en las Irlandesas de Bami ni en la Compañía de María. «Según nos han contado no es la primera vez que padres echan la noche en la puerta esperando a coger la plaza», reconoce a ABC. Es más junto a donde ha pasado la mañana, en la entrada principal del colegio, hay un cartel que indica que es ahí donde se debe hacer cola para las plazas vacantes. «Han venido más padres dispuestos a pasar aquí el día y la noche y que al ver que ya estaba yo se han ido», apunta. Este padre también hace referencia a Palmas Altas y el desarrollo joven como aliciente a esta problemática que; sin embargo, se ha repetido a las puertas de centros más allá de la zona Sur, como el colegio Santa Ana, en los Remedios. «Me he pedido el día de asuntos propios. Es una locura, pero al final es algo importante, si había una posibilidad de que nuestro hijo fuera a un colegio mejor no íbamos a quedar sin intentarlo», añade este hombre.

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