El Plural
Paco Núñez ha vuelto a buscar una fotografía política al lado del PP que gobierna con Vox. El presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha ha asistido este jueves en Valladolid a la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de la Junta de Castilla y León, un acto marcado por el regreso de la ultraderecha al Ejecutivo autonómico y por un pacto que vuelve a demostrar hasta dónde está dispuesto a llegar el PP cuando necesita a Vox para conservar el poder. La presencia de Núñez en Valladolid no ha sido una simple muestra de cortesía institucional entre dirigentes de territorios vecinos. El líder del PP castellanomanchego ha querido convertir el acto en una plataforma para presentarse como futuro presidente de Castilla-La Mancha y para alimentar, una vez más, el escenario que lleva tiempo imaginando, un Gobierno regional en manos del PP con el apoyo de Vox. Un horizonte que solo tendría recorrido si ambas formaciones sumaran en las urnas y que situaría a la comunidad autónoma ante el mismo modelo de dependencia de la extrema derecha que ya se ha consolidado en Castilla y León, Extremadura o Aragón. Mañueco ha tomado posesión tras alcanzar un acuerdo con Vox que devuelve a la formación de extrema derecha al Gobierno castellano y leonés. El pacto no solo ha permitido su investidura, sino que también ha abierto la puerta a que Vox asuma responsabilidades de Gobierno, con la vicepresidencia y en áreas sensibles del Ejecutivo autonómico. Una fórmula que el PP ha vuelto a normalizar pese a las advertencias sobre el retroceso político que supone entregar parcelas institucionales a una fuerza que ha hecho de la confrontación ideológica, el negacionismo y los discursos excluyentes parte de su estrategia. En ese contexto, Núñez ha optado por poner el foco en la cooperación entre comunidades autónomas y ha defendido la necesidad de estrechar la colaboración entre Castilla-La Mancha y Castilla y León en materias como sanidad, incendios, transporte, economía o políticas sociales. "Somos comunidades autónomas vecinas y tenemos que cooperar. Y estoy convencido de que, dentro de un año, cuando también ostente la Presidencia de Castilla-La Mancha, vamos a hacerlo con mucha intensidad", ha afirmado el presidente del PP castellanomanchego. La frase resume bien el tono de una intervención en la que Núñez ha vuelto a hablar más desde el deseo que desde la realidad política, dando por hecho un cambio de Gobierno que las urnas todavía no han producido y que, en cualquier caso, dependería de una suma con Vox para convertir sus aspiraciones en poder efectivo. El dirigente popular ha insistido en que las fronteras administrativas no pueden convertirse en obstáculos para el desarrollo de los territorios ni para la prestación de servicios esenciales. También ha defendido la necesidad de avanzar en acuerdos de colaboración para eliminar trabas burocráticas y aprovechar la posición estratégica de Castilla-La Mancha en el centro de España. Pero detrás de ese discurso aparentemente técnico vuelve a asomar la misma cuestión política que acompaña al...
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