COPE
La primera visita del Papa León XIV en su viaje apostólico a Madrid será al corazón de la solidaridad en la capital: el centro de acogida CEDIA de Cáritas Diocesana de Madrid. Ubicado en el barrio de Laguna, este espacio se ha convertido en un refugio para miles de personas sin hogar, un lugar que ahora se prepara para un encuentro simbólico, tal como ha podido conocer el programa 'La Linterna' de COPE. CEDIA es, en palabras de quienes lo viven, la 'puerta de la caridad'. Un centro de puerta abierta que funciona 24 horas. Su responsable, Juanjo Gómez Escalonilla, explica que su labor es acoger a todo el que llega. "Intentamos informar, orientar las primeras horas de esa situación, y luego intentamos a los que podemos darles plaza para hacer un proceso de acompañamiento que no termina en la calle", señala. Las cifras que maneja el centro reflejan la presión sobre sus recursos. El año pasado, 2.534 personas pasaron por CEDIA, pero solo se pudieron ofrecer 880 plazas. Aunque el 75% son hombres y el 25% mujeres, Gómez Escalonilla advierte que el sinhogarismo femenino es muy engañoso. "Una mujer hace lo indecible, lo impensable, lo peor que te puedas imaginar, antes de estar en situación de calle", afirma. El perfil de quien acaba en la calle también ha cambiado. "Huele distinto hace 10 años que huele ahora", describe gráficamente el responsable del centro. Lejos del antiguo estereotipo, ahora se encuentran con "personas muy normales", incluso gente con trabajo a la que la precariedad o la crisis de la vivienda ha expulsado del sistema. Detrás de las cifras hay historias como la de Constantina, de 33 años y natural de Guinea Ecuatorial. Llegó a España por amor, pero una cadena de infortunios, incluida una abogada negligente que no pagó una tasa de 32 euros, la dejó sin residencia y en la calle. Tras vivir en el aeropuerto, encontró en CEDIA un lugar seguro. Constantina pasó noches enteras caminando por miedo a ser atacada si se dormía en un parque. A los pocos días de llegar al centro, consiguió una plaza para dormir bajo techo. "Mi madre decía que la esperanza es lo último que se pierde. Si uno pierde la esperanza, ha perdido totalmente la vida", asegura con convicción. También la de Lenin Barahimir Urrechaga, que huyó de la crisis de Venezuela con 20 dólares y, tras un periplo por varios países, acabó en España. Un despido y la venta del piso donde vivía de alquiler lo arrojaron a la calle. "Dormí un mes y 15 días en la calle, en específicamente en el parque 7 tetas", recuerda. El equipo de 29 profesionales de CEDIA acompaña a los residentes, pero Gómez Escalonilla subraya una clave: "Nosotros nos podemos mover lo que queramos, pero es la persona la que tiene que estar en ese momento de querer tomar las riendas de su vida". Paula Alonso, responsable del área de exclusión de Cáritas Madrid, confirma un aumento de más del 50% en la demanda de ayuda en los últimos dos años. Para ella, el primer paso es sanar la herida de la invisibilidad. "Las personas que están en esta situación tienen una necesidad principal, que es hacer vínculos, establecer relaciones, ser mirados con dignidad", explica. La visita del Papa es vista como un potente altavoz. Para Juanjo Gómez Escalonilla, es una decisión deliberada de "entrar por la puerta de la caridad", un mensaje para toda la sociedad. Paula Alonso lo define como "una oportunidad única de poner la mirada en los que se supone serían los primeros". "Lo importante, lo primero, son estas personas", concluyen.
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