INFORMACION
Un color rojo intenso, una textura carnosa y un sabor inconfundible convierten a la cereza de la Montaña de Alicante en una fruta única. Su personalidad nace del lugar en el que crece: un entorno singular del norte de la provincia, marcado por paisajes de gran relieve montañoso, bancales históricos y un clima mediterráneo templado que favorece una maduración temprana y unas cualidades excepcionales.
Go to News Site