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Este domingo, Madrid vivirá un Día del Corpus histórico. El Papa León XIV celebra la Eucaristía en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la plaza de Cibeles, a las 10 de la mañana. Y unas religiosas lo vivirán con más emoción que el resto: las Religiosas de la Asunción fundadas por María Eugenia Milleret, una santa francesa que comenzó una obra preciosa de educación y vida comunitaria en Paris en 1839. Desde entonces, cientos de miles de niñas, al principio, y de niños también, han recibido una educación basada en los valores del Evangelio, con un profundo sentimiento de Iglesia y de servicio. El cáliz con que el Papa León va a celebrar esa Eucaristía fue un regalo a esta congregación de una alumna muy especial: la reina Mercedes. Nos cuenta cómo lo viven Ana Alonso, religiosa de la Asunción, de la comunidad de Ponferrada y miembro del equipo de Comunicación: «Como religiosas de la Asunción estamos sorprendidas por el impacto de la noticia, por el eco que está teniendo. Nos llena de orgullo saber que este cáliz, fruto del afecto sincero y del agradecimiento de la reina Mercedes, que se educó con las religiosas de la Asunción en París, y que fue un regalo hacia nuestras hermanas, se utilice en esta celebración histórica tan especial. El cáliz de la reina utilizado en la consagración de una visita histórica». El cáliz fue un obsequio de la reina María de las Mercedes de Orleans y Borbón —primera esposa de Alfonso XII y enterrada desde el año 2000 en la catedral de la Almudena, de la que fue gran promotora. Ella lo encargó a la casa Ansorena como obsequio para las Religiosas de la Asunción, con quienes había estudiado en París y a las que tenía gran cariño. Ellas lo han cuidado desde entonces, y un siglo después de recibirlo, lo ofrecieron como regalo a Carlos Osoro, arzobispo emérito de Madrid, quien lo donó a su vez al museo de la Catedral: «En cuando fue regalado, se utilizó en las celebraciones en el Real Colegio de Santa Isabel. Luego, con la reforma del Concilio Vaticano II, su uso se limitó y fue entregado en agradecimiento a don Carlos Osoro con motivo de sus 50 años de ordenación sacerdotal, ya que vino a celebrar una Eucaristía en la Casa Provincial en Olivos, aprovechando también que había una reunión internacional con todas las provinciales de la Asunción. Y él mismo, al verlo, dijo que lo iba a donar al museo», explica Alonso. El cáliz está elaborado en estilo neogótico, tiene decoración vegetal y pedrería con diamantes y esmaltes decorando el pie, que representan, fíjate, a santa Catalina de Siena, santa Teresa de Jesús, la Inmaculada Concepción, santa Cecilia mártir, santa Rita de Casia y Cristo crucificado. Pero para ellas supone mucho más que una joya, como expresa esta religiosa: «Además de que simboliza el afecto y el agradecimiento, nosotros podemos entender que este regalo era la manera de agradecer también la formación religiosa, la formación cristiana, la experiencia de fe vivida por la reina Mercedes en el tiempo que se educó con las religiosas de la Asunción. Era la manera de agradecer lo que había recibido». Que el Papa vaya a usar esa pieza tan cercana a ellas para consagrar la sangre de Cristo en el Corpus Christi en su visita a España les hace vivirla de forma especial: «Las religiosas de la Asunción somos herederas de Santa María Eugenia, que tenía un profundo amor a la Iglesia, de hecho, en nuestro escudo está el barco que representa a la Iglesia. Por eso lo vamos a vivir como un acontecimiento eclesial, un acontecimiento histórico, participando de las retransmisiones en los medios de comunicación. Y hay un grupo de unas 200 personas que se desplazan de otros lugares de presencia activa de la Asunción hasta Madrid para vivir la celebración», explica Ana Alonso. El Señor ha hilado muy bien el regalo que toda una reina hizo a “sus monjas”, que ellas no se guardaron, como nada, para sí mismas, y que ahora el Papa usa en su primera visita a España. Todo viene con un mensaje que han captado de forma clara: la Iglesia a la que tanto aman les hace este guiño amoroso de Madre. Y ellas lo reciben alzando la mirada: «La visita del Papa la esperamos como todos los creyentes, con una gran ilusión, con una gran esperanza, deseando oír su palabra, su mensaje. Y también como Asunción tendremos unos momentos para preparar el corazón, para prepararnos a la Vigilia y a la Eucaristía con unos talleres en el Real Colegio de Santa Isabel. Una oportunidad única de alzar la mirada al importante, a Jesucristo, y vivirlo como asunción y como Iglesia», concluye la religiosa.
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