Diario CÓRDOBA
No es tan fácil morir de tristeza. De hecho, no es tan fácil morir y a la vez es facilísimo, porque lo que resulta extraordinario es que todos los sistemas de nuestro cuerpo funcionen a la perfección, acompasados. En menos de un año he estado a punto de morir 3 o 4 veces y no he muerto, no sé si por el afán de mi cuerpo de luchar contra todo pronóstico y aferrarse muy fuerte a la vida o porque albergue la naturaleza de mi abuelo, que se recuperó tras un ictus y siguió caminando hasta el último día con la tibia rota, pese al dolor.
Go to News Site