El Plural
Me gusta pensar que la prensa del corazón es una de las que más ha evolucionado en las últimas décadas. Como a cualquier entorno especialmente feminizado, se nos ha exigido más que a otro tipo de prensa y se ha sido con nosotros el doble de duro que con otras ramas de la profesión. Viendo las últimas declaraciones de Almudena Cid pienso que todavía podemos dar algunos pasitos más, que aun podemos despojarnos de algunos dejes terriblemente machistas. Almudena ha alzado la voz hartita de que le sigan preguntando por su ex en cada photocall al que va. La cosa es especialmente sangrante cuando uno repara en que la relación que la unió con Christian Galvez se finiquitó hace cinco años. Ante las preguntas por su ex, Almudena contestó: "¿Por qué a él no le preguntáis por mí? Cuando le preguntéis yo contestaré, porque me parece tan injusto que me sigáis preguntando esto después de cinco años y es de muy mal gusto". Y es que no puede tener más razón. Al final Almudena se ve reducida a una narrativa que no le pertenece y que está sujeta a la vida de un señor que no está en su vida desde hace años y lo más triste es que esta lógica se sustenta sobre la idea machista y rancia de "pobre mujer, no ha rehecho su vida". Porque a su expareja, como ha tenido una hija y tiene una pareja, se le presupone una vida perfectamente completa. Bravo por Almudena, lo que no sé es cómo ha aguantado tantos años de preguntas ridículas. Deseando estoy de ver cómo le preguntan a Christian Galvez por su ex en su próximo photocall. Os tengo que confesar que esa semana se me está haciendo eterna. Son varias las veces que he preguntado a mis amigas cuántos conciertos de Bad Bunny en Madrid quedaban, no es que tenga nada en contra de Benito, es que parece que vivamos en el día de la marmota. Cada día los mismos stories, cada día las mismas noticias sobre quién ha sido invitado a ese espectáculo de los horrores que es "la casita"… Tampoco entiendo muy bien qué esperábamos de los criterios y baremos para escoger los invitados de ese escaparate de vanidades. ¿Choca frontalmente con el discurso de Benito? Totalmente ¿Me sorprende de alguna manera? Para nada. No esperaba ni un ápice de inclusión, ni un ápice de diversidad, ni menos aun un ápice de empoderamiento femenino: es marketing. Y el marketing es la guerra. Otra noticia que se me está haciendo larga esta semana es la visita del Papa, no por la visita en sí, sino porque parece que llevemos años de preparativos. Madrid está medio colapsada y medio histérica por darse su baño de masas con la visita del sumo pontífice. Una visita a la que es fácil no sentirme invitado con las últimas declaraciones León XIV volviendo a recordar que las parejas católicas que formen parte del colectivo LGTBIQ+ ya pueden ir esperando sentadas...
Go to News Site