Faro de Vigo
Dirección de juego, orden ofensivo y conexión con el pivote. Todo esto es lo que pretende conseguir el Frigoríficos del Morrazo con el fichaje de Pelle Boesen, un jugador, que, al menos sobre el papel, responde a ese perfil de central puro que parece en vías de extinción en el balonmano moderno. Y es que, con la lógica cautela que procede ante un chico de tan solo 21 años -cumplirá 22 en noviembre- el danés viene a paliar dos de los aspectos claramente situados en el debe del Cangas la temporada recién finalizada: el control del tempo del partido, y el juego en los seis metros, donde apenas se aprovechó un recurso tan notable como el de Javi García.
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