Diario CÓRDOBA
Entre palmeras, hoteles con pulserita de 'todo incluido' y retenes militares en las carreteras para proteger al turista, Cancún se ha convertido en el último año y medio en una suerte de refugio improbable para migrantes centroamericanos y caribeños expulsados de EEUU. Desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca, en enero de 2025, más de 18.000 personas han sido deportadas de EEUU a terceros países, la mayoría, 13.000, a México, según datos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés) obtenidos por Human Rights Watch. Algunas son deportadas después por México a un tercer país o incluso devueltas al lugar del que habían huido. Las que llegan a Cancún son, en muchos casos, personas que han conseguido esquivar esa segunda expulsión.
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