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El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes | Collector
El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes
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El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes

Conservación fallida - La presión humana continuó sobre muchas áreas naturales y los investigadores advierten de que la reconstrucción de las poblaciones de fauna puede requerir décadas ¿A qué hora son los partidos del Mundial?: Guía completa de horarios y turnos para España Las huellas frescas suelen decidir una jornada de safari. A partir de esas señales, los guías buscan a los elefantes en zonas donde los animales mantienen rutas bastante previsibles hacia el agua o la vegetación. Países como Botsuana, Zimbabue, Tanzania, Kenia o Sudáfrica ofrecen encuentros frecuentes porque conservan poblaciones numerosas y amplios espacios protegidos. En esos lugares, los rastreadores conocen los movimientos estacionales de las manadas y utilizan información reciente de otros equipos para aumentar las posibilidades de localización. La presencia de animales convierte la búsqueda en una tarea mucho más favorable que en regiones donde las poblaciones son escasas o están fragmentadas . Por esa razón, algunos viajeros llegan a ver varios grupos en una misma salida mientras los guías enlazan indicios del terreno con la experiencia acumulada durante años. Costa de Marfil mantiene un emblema que pierde su presencia La situación de Costa de Marfil avanza en sentido contrario. El país mantiene una de las imágenes nacionales más asociadas al elefante y su selección de fútbol recibe el nombre de Los Elefantes , pero la presencia real de estos animales se ha reducido de forma drástica. El núcleo de esa paradoja está en que el emblema nacional sigue vivo mientras la especie atraviesa una crisis prolongada dentro de sus fronteras. La relación entre el país y el animal tiene raíces históricas importantes. El nombre Costa de Marfil remite al comercio del marfil obtenido de los colmillos de elefante, y durante mucho tiempo el territorio albergó grandes poblaciones de paquidermos africanos . La selección nacional recibe el apodo de Los Elefantes y el animal forma parte de la identidad del país, Esa herencia quedó incorporada a la identidad nacional y también al fútbol. La selección adoptó el apodo de Los Elefantes y utiliza esa figura como representación de fuerza y prestigio deportivo. Sin embargo, el símbolo conserva una presencia mucho mayor en los estadios que en muchos espacios naturales del país. Las cifras reflejan con claridad ese deterioro. Distintas estimaciones indican que la población de elefantes pasó de más de un millar de ejemplares a finales del siglo pasado a apenas unos cientos en la actualidad. Algunos trabajos sitúan la cantidad restante en una horquilla aproximada de 225 a 500 animales. La reducción alcanza entre el 86% y el 90% en apenas dos o tres décadas, una caída que ha dejado a la especie cerca de la desaparición en buena parte del territorio marfileño . La comparación con otros países africanos ayuda a entender la magnitud del contraste. Botsuana aparece como el principal refugio del continente con una población estimada entre 130.000 y 132.000 ejemplares. También destacan Gabón , con unos 95.000 elefantes de bosque, Zimbabue con alrededor de 65.000, Kenia con cerca de 36.000 y Sudáfrica con unos 24.000. Son territorios donde las poblaciones siguen siendo lo bastante amplias como para convertir al elefante en un animal habitual para muchos guías de safari. La presión humana redujo cada vez más el territorio La agricultura aparece como uno de los factores más importantes de ese proceso. Costa de Marfil es el principal productor mundial de cacao y la expansión de este cultivo ha transformado amplias superficies forestales. La cobertura de bosque se ha reducido cerca de un 90% hasta rondar los dos millones de hectáreas. A medida que avanzaron las plantaciones, muchos espacios utilizados por los elefantes quedaron fragmentados o desaparecieron. En numerosas áreas protegidas, los terrenos terminaron convertidos en explotaciones agrícolas y asentamientos humanos, una transformación que redujo el espacio disponible para la fauna. La situación marfileña se encuentra en el extremo opuesto. A esa presión se añadió la caza furtiva . El comercio ilegal de marfil siguió afectando a las poblaciones de elefantes incluso después de la adopción de restricciones internacionales. Los cazadores aprovecharon la demanda de colmillos y la debilidad de algunos sistemas de vigilancia para seguir actuando. El resultado fue una mortalidad elevada en una especie que ya sufría por la pérdida acelerada de hábitat. Las guerras civiles de 2002 a 2007 y de 2010 a 2011 agravaron todavía más el problema. Durante esos periodos se interrumpieron patrullas contra la caza furtiva y muchos responsables de conservación dejaron de operar con normalidad. Al mismo tiempo, los desplazamientos de población aumentaron la ocupación de zonas forestales. La expansión agrícola, la tala y una mayor disponibilidad de armas contribuyeron a fragmentar los bosques y a acelerar el declive de grandes mamíferos. En lugares como el bosque clasificado de Haut-Sassandra , el deterioro del paisaje forestal se intensificó durante y después de los conflictos. Costa de Marfil buscó ayuda para evitar más pérdidas Ante ese panorama, las autoridades buscaron apoyo en iniciativas internacionales. Costa de Marfil se incorporó a la Elephant Protection Initiative en 2017 con el objetivo de reforzar la protección de los animales que aún sobreviven. También permanecen algunos núcleos reducidos en espacios protegidos como el Parque Nacional de Taï, donde se encuentran parte de los ejemplares restantes. La existencia de estas poblaciones ofrece una base para futuras acciones de recuperación, aunque la dimensión del retroceso sigue siendo enorme. La paz tampoco resolvió automáticamente la situación. Muchas comunidades continuaron ejerciendo presión sobre los hábitats mediante actividades agrícolas, tala y caza. Además, la aplicación de las normas de protección siguió encontrando dificultades en distintos lugares. Los investigadores advierten de que la recuperación de poblaciones tan reducidas requiere intervenciones prolongadas y varias décadas de trabajo. Mientras tanto, Costa de Marfil mantiene al elefante como uno de sus grandes emblemas nacionales, aunque encontrar esos animales dentro del país resulta hoy mucho más difícil que contemplarlos en los grandes destinos de safari del sur y el este de África.

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